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Era un tiempo duro, aquél. Década de 70, la policía nos abordaba en la calle con violencia y todos éramos sospechosos... hasta que se probara lo contrario. Nosotros, los jóvenes, quiero decir. Cabellos largos, pantalón azul-desmayado y ese montón de símbolos que marcaron aquellos tiempos picudos.

Pero había un símbolo mucho más poderoso y sobre lo que quiero hablar.

Conocí a Gustavo Pena en una feria hippie, allá por los 1973 ó 74. Mi amigo, Ariel Dennis Denstone, era un gran artesano - un orives que creaba, con ácido y soplete, intrincadas y bellas piezas de alpaca, componiendo lindos mosaicos poblados de pequeños y delicados seres.

Salíamos para vender sus piezas donde fuera posible. Y yo lo acompañaba encantado, soñando sus sueños, oyendo, en un viejo grabador K-7, rock progresivo y el blues de John Mayall. (Puedo garantizar que nunca más me olvidé la manera peculiar como ese bluesbreaker tocaba la gaita de blues).

Muy bien, yo era su secretario, un diligente compañero, un fiel escudero. Ya él era un artista. Un ser especial. Un inventor. Por esa altura, me contentaba en ser un simple burócrata. Un hombre que ya echaba raíces en una actividad que se confunde con la historia de mi propia vida. Para ser claro: era un escribano, era ya un aprendiz de registrador de la propiedad. Un Bartleby - ¡"ligeramente arreglado, lamentablemente respetable, extremamente desamparado!", como lo retrató Melville.

Fuimos a una plaza. Ya no sé donde queda. Perdí los mapas en un rincón cualquier de la memoria. Fuimos y volvimos en tren. Pero en la plaza, donde Ariel exponía sus cobijados objetos de arte, conocí, en una tarde de domingo, a Gustavo Pena. ¡Recibía, en aquel domingo, el más precioso regalo de la vida!

Él no hablaba portugués. Yo tampoco el español. Pero eso no nos impidió de inmediatamente establecer una comunicación que jamás se interrumpiría – ni tampoco en los períodos en que nos alejábamos por varias razones. Puedo decir que ni incluso ahora, cuando me acuerdo de todas los puentes que mi querido Príncipe cruzó en su vida.

Hablamos por largas horas sobre música. El código que redujo el babel de nuestras experiencias ha sido la música.

Gustavo fue un arquitecto de sonidos y creaba puentes. Una imagen de puentes quedará en la memoria para siempre. En las paredes de un gran muro blanco, en los costados del Monumento del Ipiranga, en una madrugada fría de la Paulicéia que él poco conocía, con su letrita elegante y segura, registró: Yo caminaba por el puente... con un sombrero.

Al lado había el insepulto Riacho del Ipiranga. Durante meses, incluso después de su partida a Montevideo, se echaba de frente con la inscripción. Lo sabía conectado, como yo estaba en nuestra inmediata comunión musical.

Nada ha sido por acaso. Riendo aquí mis homenajes al gran artista, músico, actor, filósofo y amigo eterno.

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(
Sérgio Jacomino)

*Fuente: Amigotez

Hace un tiempo el cantautor uruguayo Daniel Viglietti había estado por nuestra ciudad presentando el ensayo que sobre él realizara Mario Benedetti: "Daniel Viglietti, desalambrado", un libro basado en dos largas entrevistas que B le hizo V, antes y después de la democracia en el Uruguay.




En estos reportajes, Viglietti recorre todos los momentos de su vida hasta la actualidad.

Esta nueva visita a Buenos Aires tuvo que ver con lo musical, ya que en el Teatro ND Ateneo estuvo presentando su último trabajo discográfico, "Devenir", además de todos sus clásicos.

En charla con Guillermo Fuentes Rey, sobre el devenir justamente del "Canto popular uruguayo" y otros temas, Viglietti se explayó sobre lo que él denomina "dictadura de los medios de comunicación", un tema que en Ciudad Libre tratamos recurrentemente porque nos parece, como dice V, califica, que es una de las luchas a librar.













*Fuente: Ciudad Libre Radio.
**Foto tomada de La República Digital.

Por WKTK // 05 de noviembre de 2008


La propuesta indaga sobre el mundo de las cifras macroeconómicas, sociales y políticas. Representando mediante montículos de arroz estadísticas y datos.


Un equipo de artistas pesa cuidadosamente miles de granos de arroz para representar mediante montículos de arroz estadísticas:


La población de las ciudades.

El número de médicos.

El número de soldados.

El número de personas que nace y muere cada día.

Todas las personas que han caminado en la luna.

Los muertos en el holocausto.




Dispuestas en el espacio a manera de montañas y etiquetadas refiriéndose aquello que representa. El paisaje de arroz va modificándose diariamente con nuevas estadísticas.

La muestra se adapta a su entorno: el país, la ciudad y el edificio que se encuentra. La cantidad de arroz utilizado varía de acuerdo a la versión que se realiza, de todas las personas en todo el mundo: Reino Unido es una pequeña versión estándar utilizando 1.000kg de arroz para representar a las 60.000.000 personas. De todas las personas en todo el mundo: en Europa 12.000kg es un ejemplo de una versión de tamaño medio. Hasta el momento no ha habido una única presentación de de todas las personas en todo el mundo en el que toda la población del mundo está representada por 104 toneladas de arroz.



Las muestras responden a los intereses y las sugerencias de su audiencia. En 2004 una versión se desarrollo para el uso didáctico en las escuelas centrándose en las epidemias y la historia de la vacunación.






por María José Hernández Lloreda






Como ser humano, uno tiene la sensación de que la información tal y como la percibimos es una representación fiel de la realidad. Sin embargo, un acercamiento no ingenuo nos hace ver hasta qué punto gran parte del resultado se debe a un proceso que tiene lugar en la mente. Así lo han ido demostrando todos los que desde diversos planteamientos (filosóficos, psicológicos, neurológicos, etc.) han reflexionado sobre el problema.

Esto nos lleva a considerar que existen diferentes interpretaciones, todas ellas compatibles con una misma realidad. El asunto se complica un poco más cuando la realidad está generada por el hombre, es decir, cuando existe una intención concreta por parte del que la crea. Por ejemplo, al transmitir una información el que la emite es el que está creando la realidad y, por lo tanto, él es el que, en última instancia, determina su valor de verdad. Lo mismo se puede decir de cualquier obra de arte: es un objeto real pero creado con una intención por parte del autor. Ahora bien, una vez que el emisor o el autor se desprende de ella, el mensaje o la obra se convierte en algo independiente de la intención que la originó.

Por eso, las palabras que uno pronuncia actúan como realidad externa para el que las recibe y la información que el emisor trata de transmitir no siempre es la que el receptor del mensaje percibe. Todos somos víctimas de malentendidos; a veces observamos con asombro cómo nuestro mensaje se transforma en un monstruo en la mente del otro y, a veces, generamos monstruos con sus mensajes. Cada uno piensa que el otro está equivocado, como no podría ser de otra manera, porque de lo que podemos estar seguros es de lo que nosotros hemos percibido. Pero el otro siempre puede tener razón.

Creo que el origen está en que siempre se parte del siguiente axioma: “la información conduce de forma directa e inequívoca a un único mensaje”. Actuar así puede resultar bastante adaptativo. Pero un análisis más racional debe hacernos ver que la interpretación depende, al menos, de dos variables: del propio mensaje y del estado del sistema de conocimiento, es decir, de lo que “tiene en la cabeza” la persona que lo recibe.

Por suerte, la mayor parte de los mensajes no producen grandes problemas. Pero cuando el contenido emocional del mensaje o el estado emocional del emisor y el receptor son parte importante de la interacción, es muy probable que se produzcan malentendidos. Si uno quiere evitarlos hay que tener en cuenta cómo es la forma en la que se procesa la información.

Voy a utilizar uno de los ejemplos clásicos, en los que una misma realidad puede percibirse de forma diferente porque de alguna forma es ambigua y, por tanto, compatible con diferentes realidades según sitúe uno el foco de atención. En esta figura puede verse una joven o una vieja; observándola con un poco de detenimiento se perciben fácilmente las dos. Pero supongamos que dos personas ven durante unos segundos la imagen por primera vez y que perciben figuras distintas, en este caso sería imposible ponerse de acuerdo sobre lo que hay en la imagen y serían víctimas de un malentendido insalvable.




En otros casos, la realidad no es ambigua, pero la forma en la que se presenta la información propicia el malentendido. Para entendernos nos puede servir el ejemplo que pone Alejandro Polanco Masa, en atontados: “Lo más intrigante de esas visitas es el comportamiento de la gente que entra en la librería, algo que también he podido observar en otras [situaciones] similares. En la puerta hay un cartel, bastante grande, en el que puede leerse sin dificultad alguna: NO SE HACEN FOTOCOPIAS. Bien, pues si cada hora entran en la librería diez personas, inevitablemente ocho de ellas entran preguntando si se hacen fotocopias”. Lleva razón, el cartel puede leerse sin dificultad. Pero la gente no está leyendo. Probablemente si acompaña a las ocho personas a la puerta y les pide que lean el cartel, todas dirán que pone “no se hacen fotocopias” e incluso pedirán disculpas por el error. Pero claro, ocho de cada diez personas no pueden estar equivocadas.

El sistema de procesamiento no analiza detenidamente toda la información: dispondríamos de un sistema muy poco eficiente si lo hiciera, por eso una vez que aprendemos a leer, la lectura se hace con información parcial e incluso en condiciones sorprendentes.

El cartel no está diseñado para la función que pretendía. Nadie espera –y por tanto las expectativas juegan en su contra– que le digan lo que no se hace: no se hacen fotocopias, no se hacen operaciones de cirugía estética, no se dan clases particulares… Por tanto, lo que atrae la atención es la palabra FOTOCOPIAS y el NO pasa completamente desapercibido. ¿Llevaríais a un hijo un local donde en la puerta pusiera “no se asesinan niños”? Más bien darían ganas de llamar a la policía.

Cuando uno pretende transmitir un mensaje tiene que tener siempre en cuenta el estado de la mente del que lo recibe. Si uno lo conoce bien, la probabilidad de acertar es mayor. Uno sabe que determinadas cosas van a producir un efecto determinado en un amigo y otro muy distinto en su madre. Si el mensaje es para el público en general, se debe tener en cuenta el modelo general de procesamiento de la información. La realidad es la misma, el estado del sistema de conocimiento no. En nuestro ejemplo lo que el dueño de la papelería quiere es que el mensaje represente la misma información para la mayoría. Por lo tanto, si ocho de cada diez personas entran a hacer fotocopias, debe quitar el cartel o probar con la palabra FOTOCOPIAS tachada; seguro que es más efectivo.

Inevitablemente siempre se producirán malentendidos, siempre habrá alguien que interprete nuestro mensaje de una forma que no habíamos previsto. La única forma posible de aclararlo es intentar ver si la otra interpretación también es compatible con la realidad.




Fuente: El Ojo Que Vé (Libro de Notas)

Vea también: Prueba para evaluar la capacidad de atención

Daniel J. Simons, de la Universidad de Illinois, ha ideado el siguiente experimento para evaluar la capacidad de atención, o concentración, que posee una persona. El experimento es de lo más interesante y sus resultados seguro que te sorprenderán. Para comprobar tu capacidad de atención observa el siguiente video. En el video aparecerán dos equipos de chicos pasándose una pelota de baloncesto mientras mueven de un lado para otro. Uno de los equipos viste camiseta blanca y el otro camiseta negra. Se trata de que prestes atención y cuentes cuantas veces se pasan la pelota los miembros del equipo blanco. ¡Ojo!, sólo los pases del equipo blanco. Para que el experimento sea válido hay que contar todos los pases en una única visualización del video.






El equipo blanco se pasa la pelota:


a) entre 5 y 10 veces, (b) entre 10 y 15 veces, (c) más de 15 veces













Sigue bajando para ver la respuesta...











Un poco más...












Ya casi...




















Lo cierto es que el equipo blanco se pasa la pelota 14 veces, sin embargo eso es irrelevante en esta prueba. La cuestión es: ¿has visto el gorila que se pasea entre los jugadores?. Si no te crees que en el video se puede ver con absoluta claridad un gorila que pasa entre los jugadores y se para en el centro a hacer monerías, vuelve a mirarlo sin contar los pases de la pelota.

Si eres de los que no has visto el gorila no te preocupes, es lo que sucede en la mayoría de los casos. La mayoría de las personas están concentradas contando los pases de los jugadores, y de forma inconsciente su cerebro descarta la información "innecesaria". Esto nos sucede a diario, la cantidad de información que nos llega por la vista al cerebro es tan grande que inconscientemente hay una tendencia a filtrarla, en mayor o menor grado, y procesar solo aquella que consideramos necesaria, descartando el resto.

Fuente: Comecocos (Oviedo)


"Consumimos como espectáculo lo que la vida real nos niega ".

(Gilles Lipovetsky)



Rebelde: un caso atípico en Iberoamérica


El público al que se dirigió la telenovela Rebelde no fue primordialmente el de amas de casa, señoras madres de familia, sino a un público de adolescentes y en sus primeros veintes. Su éxito se debió al acierto de su producción y dirección para lograr que una parte importante de ese segmento de la teleaudiencia se identificara cabalmente con los personajes de la serie, gracias a una efectiva expresión del lenguaje televisivo (visual), especialmente en cuanto a la exhibición reiterada de símbolos reconocidos y significados para experimentar la fantasía de la rebelión.

Su éxito ha ido mucho más allá de lo que comúnmente aspiran los productores de una telenovela: un muy alto raiting, pues en este caso ha llegado a las industrias del video, editorial, de la moda —vestido, peinado y accesorios—, radiofónica, discográfica y una “banda” de música pop con giras internacionales de conciertos de asistencia multitudinaria. Por tanto, Rebelde ha sido no sólo telenovela, sino una novela multimedia, para constituirse como el fenómeno cultural más importante en Iberoamérica durante más de dos años. Cultura entendida en su acepción semiológica, como “el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social” (García Canclini, 2005).

En una sociedad en la que se sigue idealizando la escolarización como un medio de ascenso social, en la que el gobierno otorga becas a los pobres para que vayan a la universidad, Rebelde fue más parecida a las teleseries estadounidenses en las que la previsibilidad de la historia es irrelevante, pero a diferencia de ellas —que se concentran en alentar la fantasía de la rotación o intercambio de parejas—, Rebelde no transgredió “el código de lo moralmente permitido” (véase: Da Silva, 1991), dados los valores predominantes de la gran familia mexicana , sino que su mayor atrevimiento fue el de la imposición de la facha en contextos donde debe estar proscrita, la autorrealización del individuo a partir de la satisfacción de su comodidad, la igualación de los ricos con los pobres vía su claudicación a las normas de la elegancia como medio de distinción y exclusión. En suma, el triunfo de la informalidad. “Rebelde no es una actitud, es un estilo de vida”, afirmaban los anuncios del final de la segunda temporada de la telenovela.




Una fórmula de éxito probado

A mediados del siglo pasado varias industrias culturales promovieron una revolución en la moda al crear por primera vez líneas de productos para un mercado de jóvenes, propiciando así un consumo y prácticas de ocio exclusivas de ellos, con lo que renovaron sus identidades. Esto se debe a que la mercadotecnia y la publicidad exploran en la cultura los valores y las imágenes capaces de entusiasmar a amplios sectores de la sociedad, a una parte importante del segmento de los jóvenes en este caso.

La influencia de los productos de las industrias culturales en el comportamiento y la imaginación de subculturas juveniles —e incluso en algunos adultos— es fundamental, especialmente en su conducta o fantasías de transgresión, pero no basta su sola disposición en el mercado para su consumo, antes es necesario que haya un código común que permita reconocer lo rebelde y presentarlo de un modo atractivo o seductor —admirable— para preferirlo a lo no rebelde. En efecto, la rebeldía como estilo es un conjunto de actitudes (lenguaje verbal y no verbal), prácticas (ritos de iniciación, pertenencia y ocio) y símbolos (disfraces distintivos y consumo cultural específico), cuyo significado es socialmente inculturado como transgresor gracias a los medios masivos de comunicación.


Según explican los comunicólogos Costa, Tornero y Tropea (1996: 35),


Dadas las relaciones de estrecha interdependencia entre los jóvenes y el sistema massmediático, no deberá sorprender que lo que ha de materializarse sea a menudo un mundo imaginado —e imaginario— forjado lejos del lugar de existencia: más cerca de Hollywood que del espacio físico de realización personal. Por eso tampoco debe extrañar que esa materialidad sea, debido a las limitaciones locales y coyunturales, sólo una pálida reproducción del magnífico modelo anhelado a través de películas del estilo Rebelde sin Causa.


La primera imagen de la rebeldía pop puede ser, precisamente, la del afiche de James Dean en Rebelde sin Causa (Revel without a Cause, Nicholas Ray, 1955), en el que luce las solapas de la chamarra levantadas, no como convencionalmente suelen ir sino cubriendo la nuca y el cuello, mientras ostenta un cigarrillo encendido como símbolo de virilidad, símbolo que en el caso de las mujeres ha sido referente a la seducción.

A partir de entonces, las industrias culturales recrean la fantasía de la rebelión y renuevan sus imágenes en forma de moda o antimoda promoviendo así procesos de identificación. Por ejemplo, la película Los Guerreros (The Warriors, Walter Hill, 1979) fue un importante catalizador o detonante para que en la década de los ochenta los chavos banda de la Ciudad de México, de Neza y tantas otras utilizaran aerosoles como herramientas para marcar o identificar sus territorios. O la película Breakdance (Breakin’, Joel Silberg, 1984), que dio a conocer mundialmente esta expresión cultural de barrios afroamericanos y latinos de Los Ángeles a la vez que era un largometraje publicitario de Nike. Antes de esta película la marca de calzado deportivo era tan desconocida como el estilo de baile que mostraba. Ser rebelde era bailar breakdance, pero también calzar Nike. Y una pandilla que no marcaba su territorio con aerosol no tenía credibilidad como tal ante otras. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces, ahí está en MTV el video Have a Nice Day de Bon Jovi (2005) en el que pegan stickers (moda cultural del street art) por todo Nueva York o la película Ocho Millas (8 Miles, Curtis Harrison, 2002) sobre la vida de Eminem.


Los símbolos de la rebeldía


El acierto de los productores de Rebelde ha sido la capacidad de síntesis en una sola imagen (casi omnipresente) de varios de los símbolos que después de varias décadas de cultura massmediática han probado su éxito como expresión de lo que puede denominarse la rebelión pop . Los siguientes, entre otros:


La corbata .- El símbolo de rebeldía omnipresente en la telenovela tanto en protagonistas masculinos como en femeninos es la corbata. No por la prenda en sí, sino por la manera en que se exhibe. Lo interesante es que el uso deliberado de la corbata como un accesorio de ornato anudada de un modo convencionalmente incorrecto, cambia su significado original en su opuesto. Tal vez ha sido la imagen de John Lydon, alias Johnny Rotten, vocalista de Sex Pistols, la que inculturó en 1976 el signo de la corbata como un mensaje de rebelión al modificar su uso convencional, trabajo semiológico no aséptico de una planeación como producto cultural, gracias a la visión del empresario Malcolm McLaren (Marcus, 1989: 17-22).


La minifalda .- En los años sesenta la rebeldía masculina se manifestó con el largo del cabello, mientras la femenina con lo corto de la falda, señal de su liberación en una época en que la píldora anticonceptiva fue puesta a la venta y así potenciado el derecho al ejercicio de su sexualidad y a la planificación familiar. Luego de tantos años, la minifalda (o la falda apenas un poco arriba de la rodilla) sigue siendo motivo de discusiones en algunas familias o matrimonios, prohibida en colegios (tanto en mixtos como en los exclusivos de mujeres, privados y públicos), considerada inapropiada en los códigos de formalidad de vestimenta (para empleos como “ejecutiva”, por ejemplo) y a la vez un símbolo de seducción.


El uniforme .- Parece que a partir de la novela Lolita (1955, el mismo año de Rebelde sin Causa) de Vladimir Nabokov, la imagen de la colegiala se ha venido inculturando como un tema o motivo erótico en las industrias culturales y con ello el uniforme se ha resignificado como fetiche: uniforme modificado que no existe en ningún colegio, pero en el que no pueden faltar las calcetas como símbolo de la infancia o la inocencia. La fantasía de la colegiala tipo Lolita da lugar a una multitud de productos culturales —las telenovelas, las películas, los discos y los videoclips, entre otros—, que transgreden simbólicamente varias prohibiciones. La más importante: la prohibición del incesto representada en la relación profesor-alumna, padrastro-hijastra.


En suma, esos símbolos y tantos otros, como los tatuajes, los piercing , el cabello despeinado o de colores llamativos, los tenis y los tirantes sueltos a la cadera, junto con la reiteración de las palabras güey , cañón, chido, neta y expresiones como “no manches”, “que poca” y algunas otras, así como canciones emblemáticas de este estilo de vida, han sido las claves de identificación con su público meta.


La rebeldía pop


Lo que nos define como sociedad, no son las necesidades ni las miserias, sino los deseos y las simulaciones: “a fin de ser como el más hermoso o el más astuto… las apariencias importan más que la realidad” (Bell, 1976: 34). Por eso las industrias discográfica y televisora en no pocas ocasiones crean productos cuyo éxito está sustentado en su imagen (look) antes que en el talento artístico o la excelencia de la obra. El caso más famoso puede ser el del dueto Milli Vanilli que ganó varios premios Grammy, y posteriormente se supo que hacían play back ante las cámaras, cuando en realidad eran unos desconocidos con una imagen menos agraciada en comparación con quienes realmente cantaban.

Esto se debe a que en primera instancia las industrias culturales hicieron de los artistas sus empleados o trabajadores y de las obras artísticas productos para el consumo masivo, y luego la creación se sometió a los estudios de mercado. Es decir, las industrias culturales se volvieron productoras y no sólo reproductoras, y sus obras pretenden el éxito comercial cuantificable en dinero antes que algún fin artístico. Con el tiempo han ido perfeccionando esta labor, de modo que si antes se aprovechaba el éxito de algún grupo musical o cantante para hacer una película o telenovela, ahora se pueden crear en el guión de la trama y ser representados por símbolos sexuales para acentuar su efecto visual. Algo más: hoy todo producto cultural ha de ser multimediático.

De acuerdo con Gilles Lipovetsky (1987: 33-41), “el meollo del consumo cultural” es “el entusiasmo de las masas”, por lo que, en el caso de las telenovelas, “la verosimilitud no es ya una preocupación dominante”. En su opinión, los productos más exitosos de la cultura pop, tales como películas y canciones, no tienen tanto que ver con “formas sutiles de transgresión”, sino con la provocación de una “emoción instantánea ligada a la novedad de lo reconocible”. Transgresiones que el filósofo francés deja ver que no son sino teatrales o impostadas en mayor o menor grado. Entusiasmo que también responde a una estrategia de mercadotecnia “dado que la rebeldía contracultural se ha convertido en uno de los pilares del consumismo competitivo”, que para sustentarse “es esencial” que “se publicite masivamente” como si fuera una apropiación, según la tesis de Heath y Potter (2005: 149-150).

De modo que la rebeldía contracultural —que rechazaba las normas de la sociedad tradicional— se convirtió en un importante símbolo de distinción, pues la obsesión por la rebelión y por la oposición a la sociedad, aliada con una estética de la sinceridad expresiva, se vende cada vez más. Se comercializa desde hace mucho tiempo y en todos los sitios. No hay aparentemente desgaste de las representaciones estéticas y románticas de la rebelión, así como no hay caducidad de las novelas de amor o de los cuentos para niños (Seca, 2001: 13-14).

Esta rebeldía no es como la revolución proletaria, no es de lucha de clases; no se trata de derrocar al gobierno y sus instituciones ni al capitalismo, es una rebelión estrictamente individual, hedonista más que nihilista. La rebelión pop no es para acabar con los privilegios, sino para aspirar o merecer imaginariamente el asenso en una escala de medios de distinción simbólica, para oponerse —también simbólicamente— a la cultura conservadora, a los gustos de los padres anticuados y provincianos, de los hijos de quienes emigraron de Oaxaca a Neza, por ejemplo. Si antes el cine mostraba que debía imitarse la elegancia y refinamientos de los ricos, hoy las telenovelas nos enseñan que debe ser su facha y lenguaje vulgar, aunque con un acento distintivo, pues son quienes portan los valores y actitudes transgresores.

De modo que si se consume como espectáculo lo que la vida real niega, entonces la rebeldía pop es el simulacro de quienes ven impedida o poco posible su movilidad socioeconómica ascendente, pero que pueden llevar un estilo de vida culturalmente similar al de la élite: pobres, pero no nacos; transportarse en microbús, pero con una actitud cool; vivir en un cuarto de azotea, pero en otro mood porque está cerca de un lugar nice; las mismas garritas, pero fashion .

En suma, la identidad de amplios grupos se construye cada vez más, como explica el comunicólogo Muniz Sodré (1999: 180), “a partir de imágenes exteriores que circulan en la sociedad mediatizada en todas las formas industriales posibles”, como “un juego de signos realizados por imágenes que circulan aceleradamente de forma contagiosa”, pero estas imágenes no son “una sombra referencial en la realidad, capaces de suscitar la reflexión sino simulacros que se incorporan a los sujetos”.



Referencias:

  1. García Canclini, Néstor (2004). Diferentes, desiguales y desconectados , Barcelona, Gedisa.
  2. Heath, Joseph y Andrew Potter (2005). Rebelarse vende . Madrid: Taurus.
  3. Lipovetsky, Gilles (1987). El imperio de lo efímero. Barcelona: Amorrortu, 1990.
  4. Marcus, Greil (1986). Rastros de carmín. Barcelona: Anagrama, 1993.
  5. Pere-Oriol, Costa, José Manuel Pérez Tornero y Fabio Tropea (1996). Tribus urbanas. Barcelona: Paidós.
  6. Seca, Jean Marie (2001). Los músicos underground. Barcelona: Paidós, 2004.
  7. Silva, Arthur Da (1991). La libertad de ver. La Habana: Pablo de la Torriente.
  8. Sodré, Muniz (1996). Reinventando la cultura. Barcelona: Gedisa, 1998.



Fuente: Pantallas como espejos (Hector Villareal)





Escuchen:






Libertad, No Miedo - ¡Detengan la vigilancia global!


Un amplio movimiento de activistas y organizaciones hacen un llamado a todos para unirse a la jornada contra la excesiva vigilancia por parte de los gobiernos y las empresas. El 11 de octubre de 2008, se tomarán las calles en diversos paises bajo el lema "Libertad, No Miedo 2008″. En varias capitales del mundo, se planea desarrollar actos pacíficos y creativos, desde marchas de protesta a demostraciones artísticas, fiestas, entre otros.

La vigilancia global se está expandiendo. Los gobiernos y las empresas registran, vigilan y controlan exhaustivamente y cada vez más nuestro comportamiento. No importa lo que hagamos, a quien llamemos por teléfono, con quien hablamos, donde vamos, de quienes somos amigos, cuales son nuestros intereses, en que grupos participamos - "el hermano mayor" en el gobierno y los "hermanos menores" en las empresas saben más y más de nosotros en distintos momentos.

La falta de privacidad y confidencialidad está poniendo en riesgo la libertad de culto, la libertad de expresión así como el trabajo de los médicos, de las líneas telefónicas de ayuda, de los abogados y de los periodistas.

La variada agenda de reformas del sector de seguridad incluye la convergencia de la policia, las agencias de inteligencia y los militares, hecho que amenaza con borrar la división y el balance de poderes.




El uso de métodos masivos de vigilancia, la cooperación transfronteriza de los militares, los servicios de inteligencia y las autoridades policiales está dirigida al establecimiento de nuevas fronteras y murallas, a la contrucción de verdaderas "Fortificaciones" en Europa y otros continentes, dirigida contra refugiados y personas distintas pero que también afectan, por ejemplo, a los activistas políticos, los pobres y los menos privilegiados y a los fanáticos del deporte.

Las personas que constantemente se sienten observadas y bajo vigilancia no pueden defender sus derechos libre y valientemente como es necesario en una sociedad justa. Por esta razón, la vigilancia masiva está amenanzando la estructura de una sociedad democrática y abierta.

La vigilancia masiva está a su vez poniendo en peligro el trabajo y el compromiso de las organizaciones de la sociedad civil.

La vigilancia, la desconfianza y el miedo están transformando gradualmente nuestra sociedad en una de consumidores acríticos que no tienen "nada que esconder " y – en un vano intento de alcanzar la seguridad total – que están preparados para renunciar a sus libertades. ¡nosotros no deseamos vivir en esa sociedad!

Creemos que el respeto a nuestra privacidad es una parte importante de nuestra dignidad somo seres humanos. Una sociedad libre y abierta no puede existir sin la existencia de incondicionales espacios y comunicaciones privadas.


El incremento del registro electrónico y la vigilancia de la totalidad de la población no nos mantiene más seguros frente al crimen, ello cuesta millones de Euros y pone en riesgo la privacidad de ciudadanos inocentes. Bajo el reinado del miedo y la acción ciega, las medidas de seguridad dirigidas y sostenidas se quedan en el camino, del mismo modo que el abordaje de problemas cotidianos como el desempleo y la pobreza.

Con el fin de protestar contra la manía de la seguridad y de la excesiva vigilancia tomaremos las calles de las ciudades capitales en muchos países el día 11 de octubre de 2008. Hacemos un llamado a todos a unirse a nuestra protesta pacífica. Los políticos deben ver que estamos dispuestos a tomar las calles para defender nuestras libertades.

Puedes encontrar la información más reciente de las marchas de protesta y la lista de ciudades participantes en nuestro sitio en Internet: http://www.wiki.vorratsdatenspeicherung.de/Freedom_Not_Fear_2008.




Nuestras peticiones:

1)Reducción de la vigilancia
  • Abolir el monitoreo general de nuestras comunicaciones y ubicaciones (retención de datos).

  • Abolir la recolección general de nuestros datos biométricos así como los pasaportes con dispositivos de RFID (Identificacion por radiofrecuencia).

  • Abolir la recolección general de datos genéticos.

  • Abolir la permanente vigilancia con cámaras en circuito cerrado de televisión (CCTV) y técnicas de detección automática y recortar el finaciamiento para el desarrollo de nuevas técnicas de vigilancia.

  • No al registro general a todos los viajeros aéreos (datos PNR (Registro de Nombre de Pasajeros))

  • No al intercambio de información con los EE.UU. y otros estados que no cuenten con una efectiva protección de datos.

  • No a las búsquedas secretas de los sistemas de computadoras privadas ya sean en línea o sin conexión.

  • No a la vigilancia general y al filtrado de las comunicaciones por Internet (Paquete EU Telecoms (Telecomunicaciones UE)).

2)Evaluación de los poderes de vigilancia existentes

  • Hacemos un llamado a la revisión independiente de todos los poderes de vigilancia así como de su efectividad y sus efectos colaterales dañinos.

3)Moratoria de nuevos poderes de vigilancia

  • Después del armamentismo interno de los ultimos años pedimos un inmediato cese a las nuevas leyes de seguridad nacional que restringen aún más las libertades civiles.

4)Garantizar la libertad de expresión, el diálogo y la información en Internet

  • Prohibir la instalación de infraestructura de filtrado en las redes ISP.

  • Sólo jueces independientes e imparciales puede requerir la remoción del contenido en Internet.

  • Crear el pleno derecho a realizar referencias a materail multimedia, hoy indispensable para el debate público en democracia.

  • Proteger lugares comunes de expresión en Internet (sitios de participación, foros, comentarios en los blogs (bitácoras)) hoy amenazados por leyes inadecuadas que alientan la autocensura (efectos inhibitorios).








Material extraído de: Vía Libre






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Enlaces de Interés:

  1. Vigilancia Global
  2. Una libertad bajo vigilancia electrónica (SytiNet)
  3. Campaña Internacional Contra la Vigilancia Masiva (Varios idiomas)
  4. ¡Nos Vigilan! (Proyecto Matriz)







Parece que esperar a que el chico te pida el teléfono es una práctica de la prehistoria: hoy, las chicas se tiran boca abajo a tomar sol en la playa y, con la ayuda de una mano amiga, escriben su número de celular en la espalda con crema protectora.

De ese modo, ni falta hace que un chico tenga que juntar coraje para acercarse, presentarse y seguir algún “ritual de levante”: ahora pasan, miran y -si les interesa- anotan el número, para llamar más tarde a la chica que más les gustó.

Esta nueva moda, que se está extendiendo entre las adolescentes que visitan las playas australianas ya puede verse en imágenes que circulan por la Web . Se trata de chicas que fueron fotografiadas en la playa de Cronulla y en la de Manly, al sur y al norte de Sydney y que, según publica el sitio Telegraph y retoma 20 minutos.com, se acercan a estas playas con el objetivo de conocer chicos.


Claro que esta estrategia puede ser peligrosa, porque supone ponerse en manos de desconocidos cuyas intenciones ellas desconocen. De hecho, una de las chicas que usa esta técnica, dijo: “Se acercó un viejo, empezó a hablarme e intentó hacernos fotos”, y eso es lo menos peligroso que puede suceder, ya que están poniendo al alcance de cualquiera un dato que es personal.



Fuente: MinutoUno

12 de octubre, nada que festejar.





*Video tomado de Susana Felippa (YouTube)

Evo Morales propone 10 mandamientos para salvar al planeta, a la humanidad y la vida

Primero, si queremos salvar al planeta tierra para salvar la vida y a la humanidad, estamos en la obligación de acabar con el sistema capitalista. Los graves efectos del cambio climático, de las crisis energéticas, alimentarias y financieras, no son producto de los seres humanos en general, sino es del sistema capitalista vigente, inhumano con su desarrollo industrial ilimitado.

En el marco de la Jornada Continental de Solidaridad con Bolivia y con Evo Morales, que se realiza hoy, 9 de octubre en la ciudad de Guatemala, como actividad conexa al III Foro Social Américas, el presidente boliviano hizo llegar el siguiente mensaje a los movimientos sociales presentes en el acto.

Mensaje del Presidente Evo Morales a la Jornada Continental de Solidaridad con Bolivia, Ciudad de Guatemala, 9 de Octubre de 2008

Hermanas y hermanos, a nombre del pueblo de Bolivia, saludo a los movimientos sociales del continente, presentes en este acto de la Jornada Continental de Solidaridad con Bolivia.

Acabamos de sufrir la violencia de la oligarquía, que tuvo su mas brutal expresión en la masacre en Pando, hecho que nos enseña que ostentar el poder en base a la plata y las armas para oprimir el pueblo no es sostenible. Fácilmente se derrumba, si no es basado en un programa y la conciencia del pueblo.

Estamos viendo que la refundación de Bolivia afecta a los mezquinos intereses de unas cuantas familias de grandes terratenientes, que rechazan como agresión las medidas a favor del pueblo como la
distribución más equilibrada de los recursos del gas para nuestros abuelos y abuelas, igual que la distribución de tierras, las campañas de salud y alfabetización, y otras.

Para resguardar su poder y privilegios y evadir el proceso de cambio, las oligarquías latifundistas de la llamada media luna se encubren en las autonomías departamentales y la división de la unidad nacional,
prestándose a los intereses yanquis de acabar con la refundación de Bolivia.

Pero, en el referendo revocatorio del 10 de agosto, acabamos de recibir el mandato de dos tercios del pueblos boliviano, para consolidar este proceso de cambio, para seguir avanzando en la recuperación de nuestros recursos naturales, en asegurar el Vivir Bien para todas las bolivianas y bolivianos, y unir a los distintos sectores del campo y la ciudad, de oriente y de occidente.

Hermanas y hermanos, lo que ha pasado en el referendo revocatorio en Bolivia es algo importante no solamente para los bolivianos sino para todos los latinoamericanos. Lo dedicamos a todos los revolucionarios de Latinoamérica y del mundo, reivindicando la lucha de todos los procesos de cambio.
Yo venía a expresar la forma de cómo recuperar la vivencia de nuestros pueblos, llamado el Vivir Bien, recuperar nuestra visión sobre la madre tierra, que para nosotros es vida, porque no es posible que un modelo capitalista convierta a la madre tierra en mercancía. Cada vez más vemos profundas coincidencias entre el movimiento indígena y las organizaciones de los movimientos sociales, que
apuestan también por el Vivir Bien. Saludamos a ellos para que de manera conjunta podamos buscar cierto equilibrio en el mundo.

Y dentro ese marco, quiero compartir y proponer para un debate unos 10 mandamientos para salvar al planeta, a la humanidad y la vida, no solamente a este nivel sino también para debatir con nuestras
comunidades, con nuestras organizaciones.

  • Primero, si queremos salvar al planeta tierra para salvar la vida y a la humanidad, estamos en la obligación de acabar con el sistema capitalista. Los graves efectos del cambio climático, de las crisis energéticas, alimentarias y financieras, no son producto de los seres humanos en general, sino es del sistema capitalista vigente, inhumano con su desarrollo industrial ilimitado.
  • Segundo: renunciar a la guerra, porque de las guerras no ganan los pueblos, solo ganan los imperios, no ganan las naciones, sino las transnacionales. Las guerras benefician a pequeñas familias y no a los pueblos. Los trillones de millones que se destinan a la guerra deben ser destinados para reparar y curar a la madre tierra que esta herida por el cambio climático.
  • Tercera propuesta para el debate: un mundo sin imperialismo ni colonialismo, donde las relacionas deben estar orientadas en el marco de la complementariedad, y tomar en cuenta las profundas asimetrías que existe de familia a familia, de país a país, y de continente a continente.
  • El cuarto punto esta orientado al tema del agua, que debe ser garantizada como derecho humano y evitar su privatización en pocas manos, ya que el agua es vida.
  • Como un quinto punto, quiero decirles que debemos buscar cómo acabar con el derroche de energía. En 100 años estamos acabando con la energía fósil creada durante millones de años. Como algunos presidentes reservan tierras para automóviles de lujo y no para el ser humano, debemos implementar políticas para frenar los agrocombustibles y de esta manera evitar hambre y miseria para nuestros pueblos.
  • Como sexto punto: respecto a la Madre Tierra. El sistema capitalista trae a la Madre Tierra como una materia prima, pero la tierra no puede ser entendida como una mercancía, ¿quién podría privatizar o alquilar, fletar a su madre? Propongo que organicemos un movimiento internacional en defensa de la Madre Naturaleza, para recuperar la salud de la Madre Tierra y restablecer la vida armónica y responsable con ella.
  • Un tema central como séptimo punto para el debate, es que los servicios básicos, sea agua, luz, educación, salud, deben ser tomados en cuenta como un derecho humano.
  • Como octavo punto, consumir lo necesario, priorizar lo que producimos y consumimos localmente, acabar con el consumismo, el derroche y el lujo. Debemos priorizar la producción local para el consumo local, estimulando el auto sostenimiento y la soberanía de las comunidades dentro de los límites que la salud y los recursos menguados del planeta permitan.
  • Como penúltimo punto, promover la diversidad de culturas y economías. Vivir en unidad respetando nuestras diferencias, no solamente fisonómicas, también económicas, economías manejadas por las comunidades y las asociaciones.
  • Hermanas y hermanos, como décimo punto, planteamos el Vivir Bien, no vivir mejor a costa del otro, un Vivir Bien basado en la vivencia de nuestros pueblos, las riquezas de nuestras comunidades, tierras fértiles, agua y aire limpios. Se habla mucho del socialismo, pero hay que mejorar ese socialismo del siglo XXI, construyendo un socialismo comunitario o sencillamente el Vivir Bien, en armonía con la Madre Tierra, respetando las formas de vivencia de la comunidad.

Finalmente, hermanas y hermanos, seguramente ustedes están haciendo seguimiento sobre los problemas que existen.

Llego a la conclusión que siempre habrá problemas, pero quiero decirles que estoy muy contento, no


decepcionado ni preocupado porque esos grupos que permanentemente esclavizaron a nuestras familias durante la colonia, la república y en la época del neoliberalismo, siguen agrupados en algunas familias, resistiéndome.

Es nuestra lucha enfrentar esos grupos que viven en el lujo y no quieren perder el lujo, perder sus tierras. Es una lucha histórica y sigue aún esta lucha.

Hermanas y hermanos, esperando que esta Jornada Continental del III Foro Social Américas culmine con fuertes lazos de unidad entre todos ustedes y con un firme Plan de Acción a favor del pueblo de Bolivia y todos nuestros pueblos, reitero mi saludo fraternal.



(Evo Morales Ayma, Presidente de la República de Bolivia).



*Datos extraídos de Eco Portal







El consumismo tiene una fuerte raíz en la publicidad masiva y en la oferta bombardeante que nos crea falsas necesidades. Objetos cada vez más refinados que invitan a la pendiente del deseo impulsivo de comprar. El hombre que ha entrado por esa vía se va volviendo cada vez más débil.



La otra nota central de esta pseudoideología actual es, como se ha dicho, la permisividad, que propugna la llegada a una etapa clave de la historia, sin prohibiciones ni territorios vedados, sin limitaciones Hay que atreverse a todo, llegar cada día más lejos. Se impone así una revolución sin finalidad y sin programa, sin vencedores ni vencidos.



Si todo se va envolviendo en un paulatino escepticismo y, a la vez, en un individualismo a ultranza, ¿qué es lo que todavía puede sorprender o escandalizar? Este derrumbamiento axiológico produce vidas vacías, pero sin grandes dramas, ni vértigos angustiosos ni tragedias_ «Aquí no pasa nada», parecen decirnos los que navegan por estas aguas. Es la metafísica de la nada, por muerte de los ideales y superabundancia de lo demás. Estas existencias sin aspiraciones ni denuncias conducen a la idea de que todo es relativo.



El relativismo es hijo natural de la permisividad, un mecanismo de defensa de los que Freud estudió y diseñó de forma casi geométrica. Así, los juicios quedan suspendidos y flotan sin consistencia: el relativismo es otro nuevo código ético. Todo depende, cualquier análisis puede ser positivo y negativo; no hay nada absoluto, nada totalmente bueno ni malo. De esta tolerancia interminable nace la indiferencia pura.



Estamos ante la ética de los fines o de la situación, pero también del consenso: si hay consenso, la cuestión es válida. El mundo y sus realidades más profundas se someten a plebiscito, para decidir si constituye algo positivo o negativo para la sociedad, porque lo importante es lo que opine la mayoría.



Hablamos de libertad, de derechos humanos, de conseguir poco a poco una sociedad más justa, abierta y ordenada. Por una parte, defendemos esto, y, por otra, nos situamos en posiciones ambiguas que no hacen más humano al hombre ni lo conducen a grandes metas. Es la apoteosis de la incoherencia. Entonces, ¿dónde puede el hombre hacer pie?, ¿dónde irá a buscar puntos de apoyo firmes y sólidos?



Un ser humano hedonista, permisivo, consumista y centrado en el relativismo tiene mal pronóstico. Padece una especie de «melancolía» new look: acordeón de experiencias apáticas. Vive rebajado a nivel de objeto, manipulado, dirigido y tiranizado por estímulos deslumbrantes, pero que no acaban de llenarlo, de hacerlo más feliz. Su paisaje interior está transitado por una mezcla de frialdad impasible, de neutralidad sin compromiso y, a la vez, de curiosidad y tolerancia ilimitada. Este es el denominado hombre cool, a quien no le preocupa la justicia, ni los viejos temas de los existencialistas (Soren Kierkegaard, Martin Heidegger, Jean Paul Sartre, Albert Camus_), ni los problemas sociales ni los grandes temas del pensamiento (la libertad, la verdad, el sufrimiento_). Ya no lee el Ulises de James Joyce, ni En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, ni las novelas de Hermann Hesse.



Un hombre así es cada vez más vulnerable, no hace pie y se hunde; por eso, es necesario rectificar el rumbo, saber que el progreso material por sí mismo no colma las aspiraciones más profundas de aquél que se encuentra hoy hambriento de verdad y de amor auténtico. Este vacío moral puede ser superado con humanismo y trascendencia (de tras-, atravesar, y scando, subir); es decir, «atravesar subiendo», cruzar la vida elevando la dignidad del hombre y sin perder de vista que no hay auténtico progreso si no se desarrolla en clave moral.






*Fragmento de "El hombre Light" de Enrique Rojas.




Senos Vienen
...

Varias discotecas de Argentina pusieron en práctica una insólita modalidad para captar adeptas: ofrecer junto con la compra de la entrada la participación en un sorteo cuyo premio es una cirugía para agrandarse la delantera.

"Todas nos morimos por sacar el número ganador", confiesa Abi de 18 años al diario Clarín en el ingreso a una discoteca en el exclusivo barrio de San Isidro, en la periferia norte de la capital argentina, uno de los locales que se promociona mediante la oferta de implantes mamarios.

Otros boliches bailables de las provincias de La Rioja y Córdoba se sumaron a la iniciativa que incluso tuvo en San Juan una fiesta temática que bajo el título de "Yo quiero mis 'lolas'" convocó a miles de jóvenes.



La iniciativa prospera pese a que "la ley prohíbe la promoción de tratamientos médicos por fuera de los centros de salud habilitados", según admitió Guillermo Williams, director nacional de regulación sanitaria y calidad en los servicios de salud del ministerio de Salud de la Nación.


Según la prensa local los implantes mamarios por razones estéticas representan la mitad del total de cirugías estéticas en el país que atrae cada año a cientos de extranjeros interesados en provechar la calidad y el bajo precio de las intervenciones quirúrgicas.


El costo en Argentina de un implante mamario ronda los 10.000 pesos (unos 3.300 dólares).


La promoción comercial mediante sorteos de cirugías estéticas fue criticada por especialistas.


"No se puede rifar un implante como si fuera un electrodoméstico", opinó el cirujano Francisco Famá, portavoz de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica.


Para el cirujano Jorge Pedro "al poner una cirugía como premio se la banaliza porque al ser algo gratis, la ganadora puede no darle valor a los riesgos".



(Fuente: AFP)


En fin, la estética del vacío reina por doquier.

Video del General (r) Víctor Licandro en un comité de Base del Frente Amplio (Uruguay), decepcionado por la actual línea dentro del Frente Amplio, no respetando los planteamientos anti-imperialistas y de unidad latinoamericana (entre otros), establecidos desde un comienzo en la década del ´70 tras la fundación de dicho partido político.






*Video subido a YT por Bistrus

**Primeras 30 medidas de Gobierno - 25 de Agosto de 1971 (Click acá)

Annie Leonard es una experta internacional en sostenibilidad y salud medio ambiental, con más de 20 años de experiencia de investigación en fábricas y vertederos alrededor del mundo. En base a su trabajo e investigación ha lanzado un excelente documental llamado La historia de las cosas.

Annie Leonard es una experta internacional en sostenibilidad y salud medio ambiental, con más de 20 años de experiencia de investigación en fábricas y vertederos alrededor del mundo. En base a su trabajo e investigación ha lanzado un excelente documental llamado La historia de las cosas.

En este documental Annie revisa los "huecos" del proceso de producción actual y mira todos esos detalles que nosotros alguna vez hemos escuchado en noticias (niños trabajadores, empresas tóxicas, deforestación) enmarcándolos en ese famoso proceso y mostrando a nuestros ojos lo defectuoso, deficiente y realmente peligroso que es. Descubre nuestras fallas y debilidades (aunque sea un análisis de norteamérica, compartimos mucho de ellos) y la verdad ha sido todo un gusto (y susto) ver el documental el cual no es nada aburrido, sino muy sencillo, animado y directo.



Fuente: x-flash.org












Más info:
* www.storyofstuff.com (Inglés)




La verdad es que existe un problema dentro de nuestra sociedad de principio de siglo. Este problema se fundamenta en la controlación masiva de mentes a través de la psicología. El instrumento presto a este macabro plan son todos los medios comunicacionales, sean la televisión, los periódicos, entre otros.


De esta manera los poderosos, propietarios de la mayor parte de la maquinaria económica que moviliza a un país, dominan los cerebros pensantes, para que no “se levanten”, para que no “desordenen”, para que no “alboroten”, para que no “revolucionen” la armonía plástica que con tanto esfuerzo han conseguido hasta hoy (llámese “esfuerzo” a todo lo que sea robos, violaciones a los DDHH, ejecuciones, golpes militares, muertes, entre muchísimos otros).

Las publicidades hacen alusión a lo fantástico que es vivir como un ABC1, lo maravilloso que es poseer gran cantidad de dinero para gastarlo en tus más pérfidos o estúpidos deseos. Te envuelven en su manto ilusorio y comienzas a consumir. Pero ¿cómo?, ¿no tienes plata?. ¡No te preocupes!, siempre habrá crédito para ti. Finalmente terminarás trabajando gratuitamente para ellos, como en tiempos esclavistas. Pero ojo, porque ahora están dispuesto hasta quitarte el alma.



Pon atención a lo siguiente: “la sociedad burguesa limita el goce como fin en sí; sustituye el amor por el placer de economizar, acumular y poseer; pone el orden, la propiedad y el cumplimiento del deber como valores supremos, y suprime toda compasión en las relaciones con los demás”.


Y luego te preguntas ¿por qué los jóvenes de hoy actúan así?, y exclamas ¡qué mala que está la gente hoy!. ¡Cuídate y cuida a los tuyos!. Infórmate e informales, fíjate bien en lo que compras, en lo que comes, en lo que consumes en general.

La influencia social se ejerce sobre el individuo a través de la familia, “agencia psicológica de la sociedad”. La salud física y mental son primordiales para sacar adelante esta agonizante sociedad.



*Por Andrea Delgado.

Al igual que los "catadores" brasileños y los "cartoneros" argentinos, los hurgadores uruguayos que recogen basura y la clasifican están viviendo un intenso proceso de organización que los coloca como actores de los cambios sociales.

A mediados de febrero, unos 200 "carritos" llenaron las calles de Montevideo bajo el pegajoso calor del verano, para reclamar al municipio de la capital uruguaya por las requisas de sus instrumentos de trabajo. Era la primera vez en muchos años que los "carritos" se manifestaban en las mismas calles que recorren para juntar basura, que luego es clasificada en sus casas, apilada y atada para ser vendida en los grandes depósitos. Los más marginados se convirtieron en actores.

Los "carritos" son pequeños carros de madera tirados por caballos, aunque una parte considerable usa bicicletas o los empujan a mano. Ellos se autodenominan "clasificadores" desde hace ya más de dos décadas, cuando el padre Cacho, un sacerdote de las periferias, los ayudó a crear la primera organización. Antes se llamaban "hurgadores", por hurgar o remover la basura, pero para las clases medias siguen siendo "carritos" que ensucian la ciudad y molestan el tránsito de vehículos.

Según las autoridades municipales, la requisa de "carritos" se debe a que afectan la higiene de la ciudad y porque trabajan los niños, ya que en realidad toda la familia se desplaza junta para la recolección informal de residuos. Para las organizaciones de clasificadores, el problema es que no tienen cabida en el diseño de la política municipal de tratamiento de residuos sólidos, a la vez que se reclaman trabajadores y exigen condiciones dignas para realizar su tarea.

Su principal crítica es que la comuna instaló contenedores de basura sin consultarlos, con lo que deben meterse dentro de las volquetas con el riesgo que eso implica, o introducir en ellas a los niños para que saquen la basura.

Organizarse en los márgenes

En la década de 1970 se prohibió el ingreso de los hurgadores en los vertederos municipales de basura. Esto llevó a los que viven de la recolección y clasificación de residuos a buscarlos antes de que llegaran a los vertederos. De ese modo, los carritos comenzaron a circular por la ciudad, haciendo un recorrido casa por casa a la hora que los vecinos sacan la basura y antes de que sea recogida por los camiones.

A fines de 1970 la dictadura militar realizó un censo de clasificadores para luego proceder a la requisa de carros y caballos. En 1979, los vecinos de uno de los barrios más pobres de Montevideo, Aparicio Saravia y Timbúes, se pusieron en contacto con el padre Cacho, con quien fundaron la Comunidad San Vicente. En la segunda mitad de la década de 1980, la recolección de residuos de las zonas residenciales y del centro fue privatizada, lo que amenazaba la continuidad del trabajo de los clasificadores. Realizaron la primera marcha de "carritos", con la que consiguieron que no se les prohibiera el ingreso a la zona privatizada.

En 1985, alentados por el retorno de la democracia, un grupo de clasificadores que vivían en una cooperativa de viviendas, instaló el primer depósito para pagar mejores precios a los clasificadores y convertirse a su vez en referencia para la organización del sector. El depósito La Redota trabajó siete años, y fue la primera vez que los clasificadores de basura eludían las trampas en las balanzas y los bajísimos precios que les pagan los comerciantes.

En 1990, cuando la izquierda comenzó a gobernar las ciudad de Montevideo, se hizo el primer censo voluntario y se les entregó un carné con la autorización para clasificar basura. En ese primer censo se anotaron 3,008 clasificadores, que fueron creciendo hasta las 9,000 familias que clasifican en la actualidad, o sea unas 30,000 personas sólo en la capital. Si se incluye todo el país, serían unas 50,000 personas que viven de la basura, mucho más que cualquier rama de la industria. Sin embargo, las organizaciones de recolectores informales de residuos sostienen que sólo en Montevideo habría 15,000 "carritos".

Lo curioso, según un reciente documento del municipio de Montevideo y de los ministerios de Desarrollo Social, Medio Ambiente y Trabajo, es que "el crecimiento sostenido de la economía en los últimos años, con aumento del empleo y caída del desempleo de guarismos históricos, no ha llevado a una modificación sustantiva de esos números". Eso indica que la profesión de clasificador se instaló en la sociedad más allá de los ciclos económicos, al igual que sucede con los "cartoneros" en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, y los "catadores" de Brasil.

En 2001, gracias a un préstamo de la banca internacional, se crearon tres microempresas de clasificadores que dan trabajo a unas 30 personas. Pero el gran paso adelante fue la creación de la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (UCRUS), en una gran asamblea en abril de 2002, en plena crisis económica durante la cual se duplicó la cantidad de "carritos" en la ciudad. La nueva organización, que tiene un carácter similar a un sindicato, se incorporó a la central de trabajadores PIT-CNT y comenzó negociaciones con el municipio para regularizar el trabajo en el principal vertedero de la capital.

El resultado de las negociaciones fue muy auspicioso. Consiguieron que el municipio les cediera un predio lindero en el que vuelcan su basura 30 camiones (de los 600 que van diaramente al vertedero), para que 150 clasficadores hagan allí su trabajo, lejos de las montañas de basura. Con el tiempo, cuentan con duchas y mesas para trabajar en mejores condiciones. A cambio, se comprometieron a vigilar que no trabajen los niños.

Uno de los pasos más importante lo dieron los clasificadores en 2005 con la creación de la cooperativa Juan Cacharpa, inspirados en la experiencia de los "catadores" de Porto Alegre. Son unas 70 personas que gracias a la cooperación consiguieron cosas que jamás lograrían si trabajaran aisladas. "La mitad de lo que ganamos (entre cinco y ocho dólares diarios) viene del nylon grueso", asegura Walter Pressa.

"Una forma de darle más valor es entregarlo limpio, y eso se hace con una máquina de lavar artesanal. Ese nylon se funde y se transforma en pellets de los que se sacan nuevos productos", señala Eduardo Pérez. También clasifican vidrios por colores, enteros o molidos, y cartón que pretenden exportar a Brasil. Además del trabajo de recogida y clasificación de basura, organizaron clases de lectura y escritura con el apoyo de maestras voluntarias, y con los niños fabrican cámaras fotográficas con envases de tetrapak y latas de conserva que recogen en las basuras.

Las mujeres crearon recientemente la cooperativa Independencia de la Mujer, en el mismo barrio donde la Juan Cacharpa instaló un galpón para clasificar residuos, con ayuda de uruguayos que viven en Canadá. Para mejorar las condiciones de trabajo, llegaron a acuerdos con grupos de vecinos que clasifican sus residuos en el hogar, en barrios residenciales, y de ese modo los recogen ya preclasificado. Luego, trabajan en su galpón, con material limpio y no más en ambientes insalubres.

Una nueva generación de organizaciones

Jorge Meoni, misionero y miembro del programa Uruguay Clasifica del Ministerio de Desarrollo Social, vive la Cruz de Carrasco donde se formaron las primeras cooperativas de clasificadores y acompaña desde hace años diversas experiencias asociativas de los más pobres. Explica que los nuevos emprendimientos nacieron en la misma zona, donde "ya hay una historia de organización, a través de cooperativas, por lo que se hace más fácil la creación de emprendimientos asociativos". La organización mejora el trabajo del recolector ya que "hacen recolección en circuitos limpios de algunos colegios y una empresa, hacen la clasificación y el descarte lo dejan en volquetas que las recoge la intendencia".

Otra experiencia reciente que también acompaña, es la de Villa del Chancho, donde viven 23 familias de clasificadores que se instalaron sobre un vertedero de basura que dejó de funcionar. Ahora están construyendo sus nuevas viviendas con apoyo estatal en un predio donado por una empresa privada. Si a estas iniciativas se les suma la creación de UCRUS en 2002, puede estimarse que el colectivo de clasificadores está transitando nuevas etapas organizativas, más amplias y de mayor alcance de las que promovió en su momento la Comunidad San Vicente, en la década de 1980.

Meoni considera que por el tipo de trabajo que realizan, los clasificadores son muy individualistas y las pocas cooperativas existentes tienen muchas dificultades para sostenerse. Pero observa progresos: "Ahora surgen grupos creados sin intervención externa, gracias en parte a la crisis de 2002. Antes de la crisis, cuando no estaban incorporados a la actividad los obreros desocupados que estuvieron en sindicatos, quizá los clasificadores necesitaran apoyo externo. Ahora hay muchos que vienen de empresas que cerraron, y entonces hay más facilidad para organizarse".

Lo cierto, es que la crisis introdujo otros saberes en el mundo de los clasificadores, sumado al hecho de que en los barrios donde viven, los asentamientos irregulares, durante la crisis de 2002 "tuvieron que juntarse para hacer comedores y merenderos, y eso es un aprendizaje". Cree que la ayuda externa "no es mala", a condición de que el colectivo sea capaz de asegurar "la autonomía y la independencia para no depender de los apoyos que reciban".

El programa oficial Uruguay Clasifica, se propone impulsar ese tipo de emprendimientos y calcula que en los próximos meses pueden llegar a crearse unos 20 en todo el país. Su principal tarea es "el acompañamiento de las reuniones, porque no es sencillo saber cómo hacer una reunión, y tratar de fortalecer la red para que se creen circuitos limpios donde haya separación de residuos, a través de convenios con empresas o con organismos estatales".

En ese sentido, la cooperativa Juan Cacharpa no sólo es referencia, sino que está impulsando a otros clasificadores en otras ciudades a seguir su ejemplo. "Si hubiera políticas públicas que promovieran emprendimientos asociativos de los clasificadores, gran parte del sector podría estar organizado", concluye Meoni.

Las instituciones contra la marginalidad

Marginalidad y pobreza

El Censo de Clasificadores del año 2002, concluyó que obtenían un ingreso de 146 dólares anuales por persona. Los estudios del Ministerio de Desarrollo Social concluyen que el 97% se encuentran bajo la línea de indigencia (60 dólares mensuales), y que el ingreso promedio de cada clasificador era, en marzo de 2006, de unos 20 dólares mensuales. Existe común acuerdo no sólo en las dificultades para obtener datos fiables, sino en la variabilidad del trabajo y de los precios en un mercado al que muchos consideran como "mafioso".

El mismo censo estableció que 38% utilizan carro tirado con bicicleta que carga en promedio 44 kilos, el 32% carro con caballo que carga hasta 258 kilos, y el 30% carro tirado a mano con un promedio de 84 kilos.

El 77% de los clasificadores sólo alcanzó a cursar primaria, el 15% secundaria y el 8% la enseñanza técnica. El 6% son menores de 18 años. Muchos piensan como Juan, integrante de una cooperativa que empezó a clasificar en lo más hondo de la crisis, en 2002: "Salí con un carro de mano que me hizo un tío que era herrero. Todo lo que traía me servía: cartón, plástico y si salía lago para comer también. Ganaba más clasificando que cuando era soldado en el cuartel, y no me tenía que aguantar 15 o 20 días de arresto. No tengo los beneficios del hospital, pero gano más".

El documento "Compromiso por la Ciudad y la Ciudadanía", firmado el 22 de julio por la Intendencia Municipal de Montevideo y los ministerios de Trabajo, Vivienda y Desarrollo Social, para erradicar el trabajo infantil y promover la inclusión de los clasificadores de residuos sólidos, señala algo poco común en estos tiempos: "Contrariamente a la 'teoría del derrame', hegemónica en otro tiempo en el país, el crecimiento económico con ser necesario no es suficiente para revertir la situación de los colectivos excluidos".

El acuerdo se sostiene en tres bases: el establecimiento de una agenda común, la coordinación entre instituciones y la participación social. El objetivo consiste en diseñar "políticas focalizadas, potentes y sostenidas en el tiempo, que aborden simultánea y concertadamente las dimensiones económica, ambiental y sociocultural de la exclusión". Uno de los rasgos diferenciadores del proyecto es que se propone consultar a los clasificadores, a través de sus diferentes formas asociativas, ya sean sindicales o cooperativas.

Sin embargo, entre los objetivos no figura la erradicación del trabajo de los clasificadores sino su "dignificación", que en buena medida pasa por "la formalización de la actividad", que incluye "las garantías sanitarias con las que se realiza, el reconocimiento social de una actividad ambientalmente necesaria, y en su inserción en políticas de gestión de residuos más amplias". Para ello, se propone la separación domiciliaria de los residuos, la creación de circuitos para su recolección diferenciada y la apertura de plantas de clasificación para el procesamiento de los materiales recogidos.

Para aquellos que deseen abandonar la actividad, se implementarán formas de capacitación que faciliten su inserción en otros sectores laborales, y apoyo crediticio y técnico para formar emprendimientos productivos. La erradicación del trabajo infantil es otro de los ejes de la propuesta, ya que se lo considera "uno de los eslabones clave de las cadenas de la reproducción intergeneracional de la exclusión social". La articulación institucional considera que no hay ciudadanía plena, donde exista trabajo infantil.

De este modo, las autoridades nacionales dan un paso para concertar tres aspectos que hasta ahora aparecían como difíciles de componer en el área de los residuos urbanos: limpieza, trabajo y pobreza. Ello pasaría por un "pacto" entre vecinos, trabajadores y comuna: "Los primeros se comprometen a la separación en origen, los segundos a la previsibilidad y limpieza de la tarea, y la tercera al acompañamiento del proceso, sensibilizando al conjunto de la sociedad sobre temas tales como la conveniencia de la separación y el reciclaje de residuos sólidos".

Pese al apoyo actual de las autoridades, existe un consenso entre los clasificadores acerca de que los procesos colectivos son la única salida posible para el sector, ya sea a través de la formación de cooperativas o asociaciones, que les permitan tener mayores facilidades para conseguir recursos para emprendimientos productivos. Es la forma de salir de la marginalidad con sus propios esfuerzos.




Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el Programa de las Américas (www.ircamericas.org).

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org. Las opiniones expresadas aqui son del autor y no necesariamente representan las opiniones del Programa de las Américas o el Centro para la Política Internacional.









Por Gerardo Agosto



El Estado uruguayo todavía desconoce el resultado de los exámenes de laboratorio practicados sobre muestras de subsuelo, extraídas por militares estadounidenses que perforaron el territorio nacional a comienzos de los años 90. Se llevaron los resultados y nunca revelaron sus pruebas de laboratorio al Estado uruguayo. No supieron nada Ancap ni Dinamige. Tampoco los militares uruguayos que acompañaron a la delegación extranjera.

Soldados y oficiales del Batallón de Ingenieros Nº 7 del Ejército Nacional acompañaron a un destacamento de un Cuerpo de Ingenieros del ejército de los Estados Unidos que perforó, a comienzos de los años 90, los yacimientos acuíferos uruguayos, y que a la vez extrajo muestras del subsuelo en casi todo el territorio nacional.

La costosa operación militar, financiada enteramente por EE.UU., permitió desarrollar conocimientos científicos, así como reveló datos muy precisos de nuestros recursos naturales. Paradójicamente, ningún conocimiento llegó a manos uruguayas. Ni siquiera llegó a oídos de los militares compatriotas de Ingenieros Nº 7.

'Objetivo militar de carácter estratégico'

'Hicieron pozos en todo Uruguay', dijo una fuente militar. 'Después se llevaron las muestras y nunca dijeron nada', agregó el informante. Los militares uruguayos participaron 'para aprender la técnica' de la perforación; 'nunca supieron nada de las muestras', comentó la fuente, que habló a condición de permanecer en el anonimato.

Sólo el Encuentro Progresista opuso en su momento una tenue resistencia en el Parlamento. Tanto blancos como colorados aprobaron que los estadounidenses supieran, más que los uruguayos, respecto a los recursos naturales de agua.

El general (r) Víctor Licandro, presidente de la Comisión de Defensa Nacional del Frente Amplio, advertía, ya entonces, que los yacimientos acuíferos son 'un objetivo militar de carácter estratégico'.

Pero no sólo oficiales y soldados de Ingenieros 7 se preguntan todavía qué habrá sido de aquellas muestras y qué conocimiento revelaron de nuestro subsuelo; (¿habrá más agua?, ¿podrá encontrarse petróleo?, ¿se podrá encontrar algún mineral de alto valor en el mercado mundial?). También se hacen las mismas preguntas los técnicos de la actual Dinamige, la Dirección Nacional de Minerología y Geología, así como los especialistas de Ancap, una empresa estatal de los combustibles que sólo recuerda perforaciones masivas en los años 50 y 60, a costo de la multinacional estadounidense Chevron en misiones técnicas tramitadas por la propia embajada de EE.UU. en Montevideo.

Parecería que los parlamentarios del gobierno prefirieron un ejército y un Estado especialista en pozos, pero ignorante en reservas naturales.

De la Embajada a la Presidencia

El territorio uruguayo se sitúa sobre dos reservas de agua dulce; una es de las más importantes del mundo. El acuífero Raigón subyace parte de los departamentos de San José, Montevideo y Canelones.

El acuífero Guaraní (que compartimos con Argentina, Brasil y Paraguay), se extiende por debajo de los departamentos de Rivera, Artigas, Salto, Tacuarembó y Paysandú.

Un conocimiento de cuencas y acuíferos permite estimar las potencialidades de un recurso, abundante en Uruguay pero escaso en el mundo, que resultaría muy lucrativo, pero no es renovable, y se contamina con facilidad.

Perforaciones y extracciones en los años 90 (después de la Guerra del Golfo en la que Estados Unidos comprendió la importancia estratégica de poseer recursos de agua), fueron gestionados por la Embajada de los Estados Unidos en Montevideo, mediante un expediente iniciado en Cancillería pero dirigido a la Presidencia de la República.

El entonces gobernante Luis Alberto Lacalle decidió remitir al Parlamento la correspondiente solicitud de venia parlamentaria para autorizar el ingreso de las tropas extranjeras, como exige la Constitución.

Así como legisladores blancos y colorados expresaron su beneplácito, tampoco interpuso objeción el entonces comandante en jefe lacallista, Daniel García, el ahora retirado teniente general.

Pozos excavados a bajo precio, como pago a cambio

La misión militar encontró casi ningún obstáculo para perforar campos privados y allí también extraer muestras del subsuelo, explicaron las fuentes consultadas.

A cambio de la perforación, recordaron los informantes, el dueño del campo se quedaba con un pozo de agua en condiciones de uso, sin importar la profundidad que hiciera falta, y a un costo muy por debajo de los valores de mercado.

Con el subsidio de EE.UU., las operaciones militares abarataban costos. Mientras tanto, claro está, iban extrayendo muestras de distintas capas del subsuelo.

Un ejemplo significativo de pozo con fines extractivos, destacaron las fuentes castrenses, se encuentra en una chacra privada cercana al balneario Kiyú, al sur del kilómetro 65 de Ruta 1, en el departamento de San José. La propiedad está entre la Cuenca del Santa Lucía, un río que se desplaza sobre el acuífero Raigón, y un área subacuática, al sur de Rincón del Pino, sobre la plataforma marítima, donde yacen grandes volúmenes de agua dulce (sin cloruro de sodio). En estado natural, el agua del lugar podría ser comercializada como agua bruta para riego en los establecimientos agropecuarios, o ser potabilizada para consumo humano en San José, Montevideo y Canelones, donde vive la mitad de la población uruguaya. Entonces, como ahora, el lacallista Juan Chiruchi era intendente municipal de San José. Tampoco él conoció los resultados de los exámenes de laboratorio practicados en EE.UU., que nunca se conocieron en Uruguay, pese a que se trataba de muestras extraídas de una región potencialmente muy rica para cualquier emprendimiento comercial, ya sea público como privado.


Extraído de: http://va.prensa-latina.cu/militarizacion/articulos/agua/5.htm

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