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"Nuestras vidas, nuestras culturas, están hechas de muchas historias interrelacionadas. La novelista Chimamanda Adichie cuenta cómo encontró su voz cultural auténtica y advierte que si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave."






*Fuente: Ted

Montevideo, 25 de octubre de 2010
Sres. Senadores de la R.O.U.
c.c. a todos y todas los/as ciudadanos/as
Presente

Nos dirigimos a Uds. con la intención de puntualizar algunos aspectos de un tema que para nosotros, como para la sociedad toda, es altamente sensible, entendiendo, que el tratamiento del mismo, a nuestro juicio, no ha sido el apropiado.

El debate parlamentario respecto a la ley que dejaría sin efecto la inconstitucional Ley de caducidad se ha centrado en ejes que no son los sustanciales, equivocando tanto las formas como los contenidos del verdadero problema, a saber, permanencia de la impunidad durante más de 30 años de los delitos más graves jamás cometidos ni más ni menos que por el estado uruguayo.

Los abajo firmantes somos hijos de parte de aquella generación (a la cual la mayoría de Uds. también pertenece) que protagonizó los sucesos de los años 60 y 70. Generación que soñó con un mundo más justo y actuó en consecuencia, con errores y aciertos pero inequívocamente con una intención y sentido elevadamente digno y esperanzado.

Lamentablemente querer un mundo distinto los condenó a ser víctimas del terrorismo de estado, el que los persiguió dentro y fuera del país, los secuestró, torturó, asesinó y finalmente desapareció. Algunos de nosotros fuimos también secuestrados, se nos ocultó nuestra verdadera identidad y se nos privó de las figuras parentales que no tuvieron jamás un juicio justo donde se probara su culpabilidad o su inocencia.

Lo que aquí señalamos sucedió hace décadas, cuando la mayoría de nosotros éramos niños, pero la pregunta que nos surge al pensar en el largo tiempo transcurrido es ¿si esto lo convierte en un tema del pasado? ¿Puede considerarse un tema concluso el hecho de que los desaparecidos por el Estado permanezcan al día de hoy desaparecidos? ¿El tiempo, contrariamente a lo que se dice muchas veces no agrava, conforme a cada día que pasa, la ejecución del delito en lugar de atenuarlo?

La desaparición forzada de personas es un delito de compleja perversidad que necesita de ejecutores y de múltiples cómplices, y si en Uruguay existen desaparecidos es porque aún hoy continúan desapareciéndolos, para lo cual ha sido y es necesaria la anuencia, complacencia y aquiescencia del estado democrático.

Por esta razón la impunidad repudiada no es una cuenta con el pasado, ni un asunto que exclusivamente nos afecte como familiares, ni un tema que se resuelva con pragmatismo jurídico y/o político.

La construcción del NUNCA MAS es una imperiosa necesidad que tenemos como sociedad, y se hace con verdad y justicia. No habrá garantías de que no se repita la violación de los derechos humanos mientras exista una ley que ampare a los responsables de delitos de lesa humanidad. Esta sienta un precedente de horror tácitamente avalado, resiente y cuestiona los valores sobre los cuales pretendemos seguir avanzando y construyendo colectivamente, pauta códigos de convivencia social y cimienta una cultura que naturaliza la impunidad, con gran costo para las futuras generaciones.

Es en este contexto que nuestro derecho a saber qué fue lo que el Estado hizo con ellos y a la justicia que de estos hechos se derive, sigue siendo día tras día vulnerado, luego de 25 años de terminada la dictadura, el estado NO ha logrado develar la verdad en la gran mayoría de los casos, seguimos sin saber sus paraderos, la desaparición de nuestros padres sigue siendo una lamentable realidad.

Nuestro reclamo surge con la tranquilidad de conciencia y la certeza de que no se debiera tener que refrendar la validez y vigencia de los derechos humanos a través de iniciativas populares, sin embargo, sostenemos que el problema a discutir, no es que haya habido un referéndum y un plebiscito, sino que el parlamento haya promulgado una ley indigna que viola nuestros derechos fundamentales como afectados directos y como sociedad toda. Y es aún más sorprendente e indignante que cinco legislaturas hayan permanecido indiferentes a tamaña afrenta.

El error/horror original surge en el parlamento y éste es el que tiene el imperativo histórico de subsanarlo removiéndolo. Conminamos a los señores senadores a ser garantes de los derechos básicos e inalienables de todos y cada uno de los ciudadanos, erradicando del orden jurídico la oprobiosa y vergonzosa ley. Esta obligación no es sólo una deuda histórica, es una obligación ética que repercute en la posibilidad real de alcanzar una sociedad en donde la verdad y la justicia no sean utopías inalcanzables ni meras declaraciones de principios.

Por último decir que lo que ha nuestros padres se les quitó nada ni nadie puede enmendarlo pero sin duda alguna ellos sonreirían de saber que la búsqueda de la justicia no cesa ni cesará, que la justicia que buscamos es por ellos, pero no para ellos, sino fundamentalmente para los que vendrán. Nos despedimos con palabras de un personaje central de nuestra historia a quien en muchas oportunidades se lo ha invocado para actuar en flagrante contradicción con sus ideas.

¨Yo deseo que triunfe la justicia, que los delitos no queden impunes, seamos inflexibles con este deber y seremos felices” José Artigas
Por Verdad y Justicia


Adriana Cabrera hija de Ary Cabrera Prates
Martina Callaba hija de José Pedro Callaba Piriz
Celso Callaba hijo de José Pedro Callaba Piriz
Carlos D’Elía hijo de Yolanda Iris Casco Gelphi de D´Elía y de Julio César D’Elía
Sandra Pelua hija de Martín Isabelino Pelua Pereira, sobrina de José Luis Pelua Pereira y nieta de Renee Pereira Gasagoite
Valentina Chaves hija de Ubagesner Chaves Sosa
Elizabeth Varo hija de Juan Ángel Cendán Almada
Fernanda Michelena hija de Graciela Susana De Gouveia Gallo de Michelena y José Enrique Michelena Bastarrica
Alejo Michelena hijo de Graciela Susana De Gouveia Gallo de Michelena y José Enrique Michelena Bastarrica
Soledad Dossetti hija de Edmundo Sabino Dossetti Techeira y de Ileana Sara María García Ramos de Dossetti
Néstor Duarte hijo de León Gualberto Duarte Lujan
Soledad Fernández hija de Julio Cesar Fernández
Macarena Gelman hija de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman
Carla Goncalvez hija de Jorge Felisberto Goncálvez Busconi
Victoria Julien hija de Victoria Lucía Grisonas Andrijauskaite de Julien y de Mario Roger Julien Cáceres
Anatole Julien hijo de Victoria Lucía Grisonas Andrijauskaite de Julien y de Mario Roger Julien Cáceres
Esteban Hobbas hijo de Lourdes Hobbas Bellusci de Hernández
Ana Knobel hija de Alejandro Vladimiro José Knobel
Beatriz López hija de Arazatí Ramón López López
Jacqueline López hija de Arazatí Ramón López López
Verónica Mato hija de Miguel Ángel Mato Fagían
Beatriz Mechoso hija de Alberto Cecilio Mechoso Méndez
Alberto Mechoso hijo de Alberto Cecilio Mechoso Méndez
Nadia Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo
Katia Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo
Tania Fernández hija de Antonio Omar Paitta Cardozo
Martin Castellini hijo de Eduardo Pérez Silveira
Mariana Zaffaroni hija de María Emilia Islas de Zaffaroni y Jorge Zaffaroni Castilla
Victoria Prieto hija de Rubén Prieto González
Nelson Santana sobrino de Nelson Santana Scotto
Sandro Soba hijo de Adalberto Waldemar Soba Fernández
Rosario Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra
Natalia Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra
Laura Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra
Mariana Urtasun sobrina de José Luis Urtasun Terra
Sofia Miranda, nieta de Fernando Miranda
Valentin Enseñat hijo de Miguel Angel Río

Hijos Uruguay <hijosuruguay@gmail.com>


Nunca podremos ver una revolución social si antes no triunfa una revolución personal para conocernos a nosotr@s mism@s: un proceso de cuestionamiento interior, sin líderes ni partidos; sin dogmas ni credos políticos. Pero esta revolución interior nunca podrá ser transformadora si no cuestionamos nuestros propios parásitos (ego, identidades, trajes y máscaras que usamos en sociedad y que asumimos como nuestro “yo”, mecanismo de defensa contra el miedo a los demás y a nosotr@s mism@s).

El resultado de este proceso revolucionario sería nuestra propia liberación, reconociéndonos en l@s otr@s, en la humildad y la honestidad, aprendiendo a no engañarnos ni engañar a nadie… Aceptándonos y amándonos, primero a nosotr@s y luego a l@s demás, que no son más que espejos.

Pero esta liberación nunca será posible si no nos liberamos antes de todas nuestras creencias esclavizadoras (las herencias culturales, familiares, sociales, de grupo…), de nuestras ideas compradas a módico precio en el mercado del Patriarcado (sexualidad castrada, machismo, feminismo patriarcal…), si no rompemos los barrotes de los códigos de barras que mercantilizan la vida, los seres humanos y la naturaleza misma (y que convierten el planeta en un inmenso monopoly con barra libre para la destrucción), si no tiramos abajo los aparentemente invisibles prejuicios raciales contra los invisibles, los prejuicios mentales contra quienes piensan distinto, el prejuicio de que el ser humano está por encima de los demás seres vivos animales y vegetales, o el que dice que siempre ha habido clases y que la paz de unos debe ser pagada por otros en la guerra… Si no combatimos por recuperar el sagrado territorio de la infancia (los juegos, las risas, el estar presente, el entusiasmo, la magia en los ojos, el surrealismo…), si no afrontamos nuestras adicciones a la autodestrucción (comida basura, ocio basura, telebasura, sexo basura, relaciones basura… complacencia de no ser un@ mism@ para suplicar la aprobación de l@s demás), si no nos liberamos de todos los trapos de colores que usamos como banderas y de todas las religiones que nos usan como si fuéramos sus trapos bajo la promesa de calmar el ahogo existencial del hombre…

Sólo así, desde nuestro centro hacia afuera, todas y todos juntos, llegaremos algún día a conocer hombres y mujeres libres. Mientras sigamos acatando, y no atacando, la norma que nos quiere domesticados, infelices, mansos, consumistas… en definitiva, dóciles y manejables para estar cada un@ separad@ del otr@ y de sí mism@. Mientras sigamos combatiendo el maltrato (no cuidarnos, no cuidar a l@s demás, no cuidar el planeta) con maltrato, cuando nos creemos que “estamos en la brecha” y no hacemos otra cosa que descuidarnos y descuidar a l@s demás en pos de unos nobles ideales… Mientras tanto, seguiremos condenados a vivir en las jaulas de tierra de esta normalidad en la que está permitido comunicarse y ser feliz. Donde no existe ley que dicte que esté prohibido volar. Pero vivimos en la cultura del miedo, en la que nos hablamos sin mirarnos al alma, nos abrazamos sin tocarnos, le pedimos al niño que se comporte como un adulto, y al adulto que camine siguiendo cada una de las leyes sociales…

Y tú, si piensas que eres libre, es que aún no has volado lo suficiente como para encontrarte con tus propias rejas.


*Fuente: Silencio a dos voces
**Imágen: Beti Abel

De la servidumbre moderna (2009) es un documental de Jean-François Brient sobre el sistema totalitario mercantil en el que nos encontramos sometidos. La película disipa los engranajes y funcionamiento de la democracia liberal, que es el modelo dominante del mundo occidental y que no tiene nada que envidiar a los sistemas totalitarios que parecen criticar... Una pequeña lección, pero con olor a verdad y realismo. Este pequeno documental, 52 minutos, fue realizado sin ninguna preocupación por la propiedad intelectual y derechos de autor, es totalmente gratuito y de uso libre.

En estos tiempos de críticas fallidas y anti-revolucionarias al estilo Zeitgeist y "verdades incomodas" (al estilo Al Gore), he visto un nuevo film que apenas comienza a circular por internet: "De la servidumbre moderna", un golpe muy acertado a la cara de esta sociedad.

Fragmentos malversados de películas y documentales forman la totalidad, sobre las cuales se esbozan críticas al urbanismo, la mercancía, el trabajo asalariado, el parlamentarismo, la alimentación, el ocio... en definitiva: la sociedad mercantil totalitaria, como llama el autor a este mundo.
Para discutir la propuesta final de si la democracia directa y la autogestión de las fábricas son las bases del nuevo mundo, ya que no se condice con las críticas anteriores. Lo negativo del sistema actual no se soluciona por quien lo gestiona, sino por su contenido anti-humano.

Duración: 52 min.
Idioma: Español
Director: Jean-François Brient
Año: 2009
Formato: Avi
Sin copyrights. Se alienta a su difusión y a la destrucción de la propiedad intelectual.






TRAILER EN ESPAÑOL:
http://www.dailymotion.com/video/x9iis3

DESCARGA DIRECTA en un solo link:
http://www.megaupload.com/?d=O2BLW53X

DESDE EL EMULE, para quienes usen dicho programa:
http://www.nodo50.org/rebeldemule/foro/viewtopic.php?f=3&t=7269


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Leer el libro en formato HTML desde el sitio:
http://www.delaservitudemoderne.org/texto.html

Descargar el libro en formato PDF desde el sitio:
http://www.delaservitudemoderne.org/Documents/delaservidumbremoderna.pdf

Fuente: http://www.delaservitudemoderne.org


*Extraído de Taringa (Click Acá)





LA FUERZA DEL NO



(Por Luis Hernández Navarro)

Millones de personas se han pronunciado en todo el mundo contra la invasión a Irak. Este movimiento ha dado pie al surgimiento de una identidad moral de la que participan desde el Papa, los jóvenes punk, los patriotas estadounidenses, los árabes, los intelectuales europeos y latinoamericanos, etc. Todos contra la inmoral de la guerra imperialista.

A escasos meses de su aparición, el nuevo movimiento contra la guerra se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes de la vida política moderna.

La energía social que ha sumado y generado es inusitada. Su composición es multicultural, transgeneracional, metaideológica y policlasista. Participan allí clérigos, artistas, obreros, campesinos, veteranos de otras guerras, intelectuales, ambientalistas, empresarios, insumisos, políticos, profesionales, anarquistas, patriotas, internacionalistas, antiglobalizadores, desobedientes y una variedad de ismos e istas inimaginable.

Más que propuesta de transformación social integral, portador de nuevos valores y de una forma distinta de ver el mundo, el actual movimiento por la paz es, por el momento, la suma de campañas y plataformas distintas, pero convergentes. Sus integrantes son, en palabras de Richard Rorty, gentes poseídas por muchas almas. Aunque ha comenzado a revivir viejas manifestaciones culturales, como campaña es finita y tiene un objetivo limitado: impedir la guerra.

Este arcoiris de actores sociales se ha unido no en torno de una ideología, sino de una negación: el no a la guerra. El no a la guerra unifica al patriota que se envuelve en la bandera estadounidense con el antiimperialista que le prende fuego; al anarquista del Black Block con el social demócrata o el religioso de Sojourners, que cree que lo que la comunidad internacional debe hacer es obligar a Hussein a abandonar el poder, pero se opone a que se haga por medio de la violencia; al europeo que rechaza el unilateralismo de Bush con el musulmán que ve en Estados Unidos el mal; al que tiene consideraciones éticas con el que alberga intereses partidarios.

El nuevo movimiento por la paz se expresa en forma festiva, teatral, en ocasiones eufórica. Si la desesperanza llegó a ser una moda con muchos adeptos, la protesta ha colocado a la esperanza en el terreno de las expectativas razonables. Ha logrado abatir el cansancio o la desidia ante la indignación y mostrado que ésta vale sentirse cuando sirve para algo.

El Enemigo

¿Contra quién lucha el nuevo movimiento por la paz? Obviamente, todos sus participantes parecen estar de acuerdo en que el enemigo es la guerra y quien la impulsa. Pero más allá de este punto parece no haber más convergencias. El movimiento dista de tener una visión unificada del adversario al que se enfrenta, o una explicación monocausal del origen del conflicto.

Muchos de quienes se oponen hoy a la invsión de Irak no dudaron en apoyar la primera guerra del Golfo ni otras incursiones militares. En aquel entonces justificaron la ofensiva guerrera sin grandes diferencias entre sí y criticaron acremente a quienes la rechazaron, considerándolos en el mejor de los casos ingenuos y, en el peor pro dictatoriales. En su mayoría no objetan ahora cierto tipo de intervención para derrocar a Hussein en el nombre de los derechos humanos y la democracia. El ministro protestante estadounidense Jim Wallis, fundador del movimiento Sojourners, lo dice sin ambages: “George Bush afirma que quiere un cambio de régimen y el desarme de Irak. Yo quiero esas mismas dos cosas, pero no quiero bombardear a los niños de Bagdad.”

Más allá de consideraciones humanitarias, hay quienes rechazan esta guerra porque ven en ella el riesgo de consolidación del unilateralismo estadounidense y la desestabilización del orden internacional, anulando la viabilidad de una Europa unificada, no en lo militar o lo político, pero sí en lo económico. En el viejo mundo hay quienes consideran que la ofensiva militar es el inicio del derrumbe de los ventajosos negocios que tienen en Irak, florecidos con el estrangulamiento económico decretado por Naciones Unidas.


Dentro de Estados Unidos una muy importante corriente que reivindica su objeción a la guerra como parte de su orgullo nacional. Convencidos de que fuera del mundo académico los estadounidenses siguen siendo patrióticos han decidido disputar para la paz el sentimiento patriótico y el uso de la bandera. Rechazan a quienes, en las actuales circunstancias, les resulta imposible sentir orgullo nacional porque asocian el patrioterismo con un respaldo a las atrocidades de su gobierno. Esta movilización es para ellos un instrumento para forjar una identidad moral que no puede renunciar a la reivindicación nacionalista.

En esta tendencia se inscribe una parte muy importante de los integrantes de la coalición Win Without War (Ganar Sin Guerra), que presentó una iniciativa firmada por más de un millón de personas al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a favor de una solución diplomática.

En la dirección inversa, no pocos sectores provenientes de movimientos de solidaridad o fuerzas más radicales con larga tradición antimilitarista cuestionan firmemente el patriotismo. En ellas se inscriben los grupos de afinidad anarquista que integran el Black Block, surgidos durante las protestas contra la primera guerra del Golfo, que adquirieron notoriedad pública en las protestas contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) de Seattle, en noviembre de 1999. Siguiendo a León Tolstoi, sostienen que el “patriotismo es la esclavitud”.

Otras fuerzas han decidido vincular la lucha por la paz al combate por los derechos económicos y sociales. Sostienen que dentro de Estados Unidos hay una inadmisible agresión a los derechos civiles que camina de la mano de la ofensiva militar. Ejemplos son la Ley Patriótica y el Departamento de Seguridad Interna (Homeland Security), ambos nacidos en el ambiente de la guerra, representan nuevas amenazas a las libertades civiles de la población, sobre todo de los inmigrantes. Con una gan crisis fiscal en puerta, 2 millones de desempleados desde que George W. Bush llegó al poder y al borde de una recesión económica, consideran que ésta, es una guerra para los ricos .

Dentro de una parte muy importante del mundo islámico el movimiento contra la guerra tiene una lectura en clava religiosa que surge desde la primera guerra del Golfo. El uso de bases militares instaladas en tierra santa para atacar a un país preponderantemente musulmán fue un punto de ruptura entre el fundamentalismo islámico y Washington, fuerzas que hasta ese entonces habían colaborado estrechamente en la lucha en contra de la Unión Soviética. En varias de las protestas contra la guerra efectuadas en esos países distintas fuerzas han llamado a organizar una jihad –guerra santa- contra Estados Unidos.

Por supuesto, dentro del movimiento han cobrado vida las posiciones antimperialistas clásicas, que habían comenzado a salir del pasmo en el que se encontraban después de la caída del Muro de Berlín con el movimiento contra la globalización neoliberal. Al repudiar la guerra, la vieja militancia ha recuperado un espacio en la arena pública para sus antiguas concepciones doctrinarias, ha revalorado el papel de la denuncia, salido del aislamiento, logrado ser parte de una gran causa contra un enemigo común principal, y tratado de conducir una gran alianza social.

La Vergüenza

Es incierto si la sociedad civil movilizada será capáz de frenar la guerra, pero si algo así es posible la única fuerza capáz de hacerlo es ella. Si, como ha reivindicado el foro de Porto Alegre, otro mundo es posible, la única forma de lograrlo es luchando contra la guerra. De no lograrlo, cuando menos obligará a pagar un elevado costo político a quienes la emprendan. Lejos de agotarse, su capacidad de convocatoria va en aumento. Su protagonismo es cada vez mayor.

Las elites políticas de todos los signos han sido desafiadas por la emergencia de un nuevo actor. En muchos países el movimiento expresa el sentir del grueso de la población. Y aunque en Estados Unidos no ha logrado aún convertirse en mayoría, se comporta como si lo fuera.

El 15 de febrero en Roma, Italia, Heidi Giuliani, la madre de Carlo, el joven asesinado por los carabineros durante las protestas contra el G-8 en Génova en julio de 2001, leyó, ante millones de manifestantes, un comunicado del subcomandante Marcos. El jefe rebelde decía allí: “Pero la pregunta no es si podremos cambiar el rumbo asesino del poderoso. No. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿podremos vivir con la vergüenza de no haber hecho todo lo posible para evitar y detener ésta guerra?”

Detenga o no la guerra, limite o no la carnicería, sea cual fuere el destino final del nuevo movimiento por la paz, lo que ciertamente podrá decir en el futuro es que no carga sobre sus hombros la vergüenza de no haber tratado de evitar la barbarie.



Artículo publicado en El Juguete Rabioso, La Paz, marzo 30 de 2003.

Eso.






Como anunciándole al cielo, nuestro destino
Se ven las marcas de la muerte, por las ventanas del avión.

El progreso fue un fracaso, fue un suicidio…
La ansiada prosperidad, fue el más pesado vagón.
Para qué un juicio final, si ya, estamos deshechos
una explosión natural, hará una gran selección.

Yo te agradezco… porque aquí estoy
vos sos, mi única madre, con alma y vida yo venero tu jardín.

Te agradezco… aunque me voy

avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín


Deforestación en Puerto MaderoY así, no te libraste de nosotros.

Nuestra desidia fue por tenerte regalada, en creer que no valés nada.

Estás pariendo hijos ciegos, estás cansada.

Aunque tus lágrimas saladas, nos pueden ahogar si quisieras.


Los pocos que te aman, no tienen fuerza.

Como reliquia se pasean, sólo paquetes de turismo son;

no hay más amigos que el sol, no hay más ofrendas,

sólo este ataque mortal, al medio del corazón.


Yo te agradezco… porque aquí estoy

vos sos, mi única madre, con alma y vida yo venero tu jardín.

Te agradezco… aunque me voy

avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín.



Letra: "Madre hay una sola" (Bersuit)





*Página web del audiovisual HOME (Acá)
**Video musical de la canción de Bersuit (Acá)
***Observador Global - Medio Ambiente (Acá)

(Por Leonardo Boff)


Recordamos en este año los 65 años del Holocausto judío perpetrado por el nazismo de Hitler y de Himmler. Es terrorífica la inhumanidad mostrada en los campos de exterminio, especialmente en el de Auschwitz (Polonia). El hecho llegó a tambalear la fe de judíos y de cristianos que se preguntaban: ¿Cómo pensar a Dios después de Auschwitz? Las respuestas dadas hasta hoy, bien del lado judío, bien por J.B.Metz y J. Moltmann del lado cristiano, son insuficientes. La pregunta todavía es más radical: ¿Cómo pensar al ser humano después de Auschwitz?

Es cierto que lo inhumano pertenece a lo humano. Pero, ¿cuánto de inhumanidad cabe dentro de la humanidad? Fue un proyecto concebido calculadamente y sin ningún tipo de escrúpulo para rediseñar la humanidad. A la cabeza debía estar la raza aria-germánica; algunas razas serían colocadas en segunda y tercera categorías; otras esclavizadas o simplemente exterminadas. En palabras de su formulador, Himmler, el 4 de octubre de 1943: «Ésta es una página de gloria de nuestra historia que no se ha escrito y que jamás se escribirá». El nacionalsocialismo de Hitler tenía clara conciencia de la inversión total de los valores. Lo que sería un crimen se transformó para él en virtud y gloria. Aquí se revelan rasgos del Apocalipsis y del Anticristo.

El libro más perturbador que he leído en mi vida y que nunca acabo de digerir se titula Comandante en Auschwitz: notas autobiográficas de Rudolf Höss(1958). Durante los 10 meses que estuvo preso y fue interrogado por las autoridades polacas en Cracovia entre 1946-1947, para ser finalmente sentenciado a muerte, Höss tuvo tiempo de describir con extremada precisión los detalles de cómo envió a cerca de dos millones de judíos a las cámaras de gas. Allí se montó una fábrica de producción diaria de miles de cadáveres que asustaba a los propios ejecutores. Era la «banalidad de la muerte» de la que hablaba Hannah Arendt.

Pero lo que más asusta es su perfil humano. No imaginemos que Hoss unía el exterminio en masa a sentimientos de perversidad, sadismo diabólico y pura brutalidad. Al contrario, era cariñoso con su mujer e hijos, concienzudo, amigo de la naturaleza, en fin, un pequeño burgués normal. Al final, antes de morir, escribió: «La opinión pública puede pensar que soy una bestia sedienta de sangre, un sádico perverso y un asesino de millones de personas. Pero nunca va a entender que este comandante tenía un corazón y que no era malo». Cuanto más inconsciente, más perverso es el mal.

Esto es lo perturbador: ¿cómo puede tanta inhumanidad convivir con la humanidad? No sé. Sospecho que aquí entra la fuerza de la ideología y la sumisión total al jefe. La persona de Höss se identificó con el comandante y el comandante con la persona. La persona era nazi en cuerpo y alma y radicalmente fiel al jefe. Recibida la orden del «Fuhrer» de exterminar a los judíos, ni siquiera se debía pensar: vamos a exterminarlos (der Führer befiehl, wir folgen). Confiesa que nunca se cuestionó la orden porque «el jefe siempre tiene razón». La más leve duda era sentida como traición a Hitler.

Pero el mal también tiene límites y Höss los sintió en su propia piel. Siempre queda algo de humanidad. Él mismo cuenta que dos niños estaban entretenidos jugando. Su madre era empujada hacia dentro de la cámara de gas. Los niños fueron obligados a ir también. «La mirada suplicante de la madre, pidiendo misericordia para aquellos inocentes —comenta Höss— nunca la olvidaré». Hizo un gesto brusco y los guardias los arrojaron a la cámara de gas. Confiesa que muchísimos de los ejecutores no aguantaban tanta inhumanidad y se suicidaban. Él se mantenía frío y cruel.

Estamos ante un fundamentalismo extremo que se expresa por medio de sistemas totalitarios y de obediencia ciega, sean políticos, religiosos o ideológicos. La consecuencia que produce es la muerte de los otros.

Este riesgo también está alrededor nuestro, pues hoy día nos hemos dado los medios para autodestruirnos, para desequilibrar el sistema Tierra y para aniquilar en gran parte la vida. Sólo potenciando al ser humano con aquello que nos hace humanos, como es el amor y la compasión, podemos limitar nuestra inhumanidad.


- Leonardo Boff es teólogo.






"Todavía no han regresado, y nosotras tenemos que cuidar unos pañuelos blancos como nuestros cabellos para los amargos días venideros.
Sin ustedes a nuestro lado esos días serán muy tristes.
Por eso juntamos nuestras fuerzas de mujer y cantamos tan fuerte que quizás lo oigan, llegando el estruendo a través del aire."



(Texto extraído de >ESTE< video)

*El video: "Sin Cadenas" de Los Pericos.
**Carta de Antonio Domingo García a Juliana, su hija (Click Acá).
***Una noticia (Click Acá)




Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos:
No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.

Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.

Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.

Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.

Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.

Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.

Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.

Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.

Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.

Nuestra sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego pequeñito en la montaña y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón, protegieron nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.

Vino el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero nuestra luz se creció en otras luces. Sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay ya muchas luces y todas son primeras.

Quiere el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia ubica en el amanecer de 1994. Pero la rebeldía que hoy tiene rostro moreno y lengua verdadera, no se nació ahora. Antes habló con otras lenguas y en otras tierras. muchas montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía contra la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai, kiliwa, cúcapa, cochimi, kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí, mazahua, matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco, mixteco, cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave, tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón, maya, chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco, motocintleco, chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel, ketchi, pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora, huichol, purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla.
La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos.

Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en el mundo del poder. Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un mundo donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la palabra.
Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso. Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra palabra. No nos quieren indios. Muertos nos quieren.

Para el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando nos moríamos, sin palabra no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido.

Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria.


Subcomandante Insurgente Marcos.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

Cursos de Aprendizaje Acelerados

*Por Alejandro Dolina

La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.

En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos….. ”

Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas, no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí -o a cualquiera- me llevó decenios.

¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las “señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que nos ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.

Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.


Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.

No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.

Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.

Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.

Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.

Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.

De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.


“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje” .

One Love (Bob Marley)




One Love One Heart
Let´s get together and feel all right.
Hear the children cryin´One Love!;
Hear the children cryin´One Heart!,
Sayin´: give thanks and praise to the Lord and I will feel all right;
Sayin´: let´s get together and feel all right. Wo wo-wo wo-wo

Let them all pass all their dirty remarks One Love!;
There is one question I´d really love to ask One Heart!:
Is there a place for the hopeless sinner,
Who has hurt all mankind just to save his own beliefs

One Love! What about the one heart
One Heart
What about - Let´s get together and feel all right
As it was in the beginning One Love!;
So shall it be in the end One Heart!,
All right
Give thanks and praise to the Lord and I will feel all right;
Let´s get together and feel all right.
One more thing

Let´s get together to fight this Holy Armagiddyon One Love!,
So when the Man comes there will be no, no doom One Song!.
Have pity on those whose chances grows t´inner;
There ain´t no hiding place from the Father of Creation.

Sayin´: One Love! What about the One Heart, One Heart!
What about the - Let´s get together and feel all right.
I´m pleadin´ to mankind, One Love!;
Oh, Lord One Heart Wo-ooh

Give thanks and praise to the Lord and I will feel all right;
Let´s get together and feel all right.
Give thanks and praise to the Lord and I will feel all right;
Let´s get together and feel all rights.

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