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Mostrando entradas con la etiqueta Ojos que no ven. Mostrar todas las entradas
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"Nuestras vidas, nuestras culturas, están hechas de muchas historias interrelacionadas. La novelista Chimamanda Adichie cuenta cómo encontró su voz cultural auténtica y advierte que si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave."






*Fuente: Ted





Como anunciándole al cielo, nuestro destino
Se ven las marcas de la muerte, por las ventanas del avión.

El progreso fue un fracaso, fue un suicidio…
La ansiada prosperidad, fue el más pesado vagón.
Para qué un juicio final, si ya, estamos deshechos
una explosión natural, hará una gran selección.

Yo te agradezco… porque aquí estoy
vos sos, mi única madre, con alma y vida yo venero tu jardín.

Te agradezco… aunque me voy

avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín


Deforestación en Puerto MaderoY así, no te libraste de nosotros.

Nuestra desidia fue por tenerte regalada, en creer que no valés nada.

Estás pariendo hijos ciegos, estás cansada.

Aunque tus lágrimas saladas, nos pueden ahogar si quisieras.


Los pocos que te aman, no tienen fuerza.

Como reliquia se pasean, sólo paquetes de turismo son;

no hay más amigos que el sol, no hay más ofrendas,

sólo este ataque mortal, al medio del corazón.


Yo te agradezco… porque aquí estoy

vos sos, mi única madre, con alma y vida yo venero tu jardín.

Te agradezco… aunque me voy

avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín.



Letra: "Madre hay una sola" (Bersuit)





*Página web del audiovisual HOME (Acá)
**Video musical de la canción de Bersuit (Acá)
***Observador Global - Medio Ambiente (Acá)

(Extraído del libro: " Behold a pale horse " de William Cooper, Light Technology Publishing, 1991)



ESTRATEGIAS PARA EL CONTROL DE MASAS:


1.- Estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social, es la estrategia de la distracción consistente en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las mutaciones decididas por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continua de distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público de interesarse a conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y de la cibernética.

Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener el público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales.



2.- Crear problemas y ofrecer soluciones
Este método es también denominado «problema-reacción-solución». Se crea primero un problema, una «situación» previsto para suscitar una cierta reacción del público, a fin que este sea el demandante de medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desarrolle o intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad o policíacas en detrimento de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.



3.- Estrategia de degradación
Para hacer aceptar una medida inaceptable, es suficiente aplicar progresivamente, en «degradado», sobre una duración de 10 años.

Es de esa manera que condiciones socio-económicas radicalmente nuevas han sido impuestas durante los años 1980 a 1990.

Desempleo masivo, precariedad, flexibilidad, relocalización, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que habrían provocado una revolución si hubieran sido aplicados bruscamente.



4.- Estrategia del diferido
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es de presentarla como «dolorosa pero necesaria», obteniendo el acuerdo del público en el momento para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero porque el esfuerzo no es desplegado inmediatamente. Por otro lado el público, tiende a esperar ingenuamente que «todo irá mejor mañana» y que el sacrificio demandado se podrá evitar. En fin, esto deja más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarlo con resignación cuando llegue el momento.

Ejemplo reciente: el pasaje hacia el Euro y la perdida de soberanía monetaria y económica han sido aceptados por los países Europeos en 1994-1995 para una aplicación en el 2001. Otro ejemplo: los acuerdos multilaterales del ALCA (o FTAA) del 2001 de países del continente americano (Centro y Sudamérica), fueron diferidos para aplicarse el 2005.



5.- Dirigirse al público como a niños tontos
La mayoría de los spots de publicidad dirigida al gran público utiliza un discurso, argumentos, personajes, y un tono particularmente infantil, muchas veces próximo a lo débil, como si el espectador fuera un niño de baja edad o un deficiente mental. Cuanto mas se intente buscar engañar al espectador u oyente, mas se tiende a adoptar un tono infantilizante.

¿Por qué? Si se dirige a una persona como si tuviera la edad de 12 años entonces, en razón de la sugestibilidad, ella tendrá, con cierta probabilidad, una respuesta o reacción también desprovista de sentido critico al igual que una persona de 12 años.



6.- Utilizar el aspecto emocional antes que el racional
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para cortocircuitar el análisis racional, y por ende al sentido critico de los individuos. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores, pulsiones, o inducir comportamientos...



7.- Mantener al público en la ignorancia y la estupidez
Hacer de forma que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre o mediocre posible, de forma que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases sociales superiores sea y permanezcan incomprensible para las clases sociales inferiores.



8.- Promover la mediocridad
Promover al público a encontrar «cool» (bien) el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto...



9.- Reemplazar la revuelta por la culpabilidad
Hacer creer al individuo que el sólo es responsable de su desgracia, a causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en vez de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto-devalúa y culpabiliza, lo que genera un estado depresivo del cual uno de sus efectos es la inhibición de la acción. Y sin acción, no hay revolución!...



10.- Conocer a los individuos mejor que ellos a si mismos
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una brecha creciente entre los conocimientos del público y aquellas poseídas y utilizadas por las elites dirigentes. Gracias a la biología, la neurobiología, y la psicología aplicada, el «sistema» ha logrado a un conocimiento avanzado del ser humano, a la vez físicamente y psicológicamente. El sistema ha alcanzado a conocer mejor el individuo común de lo que él mismo conoce de sí. Esto significa que en la mayoría de los casos, el sistema posee un más gran control y un más gran poder sobre los individuos que los individuos ellos mismos.



Los 11 Principios Generales de la Propaganda según Joseph Goebbels

1. Principio de simplificación y del enemigo único. "Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo."

2. Principio del método de contagio. "Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada."

3. Principio de la transposición. "Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4. Principio de la exageración y desfiguración. "Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave."

5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse
en verdad”.

7. Principio de renovación. "Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel
creciente de acusaciones."

8. Principio de la verosimilitud. "Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias."

9. Principio de la silenciación. "Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. A veces hay temas propagandísticos que hay que abandonar porque están en clara contradicción con la realidad de los hechos que se van sucediendo. En estos casos la propaganda no reconoce su error. Se calla sobre aquellos puntos en los que se está débil. Las noticias que favorecen al adversario se disimulan."

10. Principio de la transfusión. "Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Hitler escribió al respecto: «La inmensa mayoría de la gente es tan femenina en lo concerniente a su naturaleza y opiniones, que su pensamiento y acciones se hallan gobernados por sensaciones y sentimientos más bien que por consideraciones razonadas”.

11. Principio de la unanimidad. "Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.Buena parte de las opiniones públicas no son más que una suma de conformismos y no se sostienen más que por la impresión que
tiene el individuo de que su opinión es la opinión general, unánimemente profesada a su alrededor. Por lo tanto, la propaganda puede actuar reforzando esa sensación de unanimidad o creándola artificialmente."
*Foto extraída de Holocaust Encyclopedia
**Josephs Goebbels según Wikipedia




Bertrand Russell: "Principios de Reconstrucción Social". Londres (1916)



El ser humano teme al pensamiento más de lo que teme a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte.

El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado.

Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al ser humano, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que habían supuesto.

¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, ¿qué será de nosotros, los ricos? ¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo? Entonces, ¿qué será de la moralidad? ¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces, ¿qué será de la disciplina militar?

¡Fuera el pensamiento!

¡Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro!

Es mejor que los seres humanos sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensarían como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa.

Así arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y universidades.






por María José Hernández Lloreda






Como ser humano, uno tiene la sensación de que la información tal y como la percibimos es una representación fiel de la realidad. Sin embargo, un acercamiento no ingenuo nos hace ver hasta qué punto gran parte del resultado se debe a un proceso que tiene lugar en la mente. Así lo han ido demostrando todos los que desde diversos planteamientos (filosóficos, psicológicos, neurológicos, etc.) han reflexionado sobre el problema.

Esto nos lleva a considerar que existen diferentes interpretaciones, todas ellas compatibles con una misma realidad. El asunto se complica un poco más cuando la realidad está generada por el hombre, es decir, cuando existe una intención concreta por parte del que la crea. Por ejemplo, al transmitir una información el que la emite es el que está creando la realidad y, por lo tanto, él es el que, en última instancia, determina su valor de verdad. Lo mismo se puede decir de cualquier obra de arte: es un objeto real pero creado con una intención por parte del autor. Ahora bien, una vez que el emisor o el autor se desprende de ella, el mensaje o la obra se convierte en algo independiente de la intención que la originó.

Por eso, las palabras que uno pronuncia actúan como realidad externa para el que las recibe y la información que el emisor trata de transmitir no siempre es la que el receptor del mensaje percibe. Todos somos víctimas de malentendidos; a veces observamos con asombro cómo nuestro mensaje se transforma en un monstruo en la mente del otro y, a veces, generamos monstruos con sus mensajes. Cada uno piensa que el otro está equivocado, como no podría ser de otra manera, porque de lo que podemos estar seguros es de lo que nosotros hemos percibido. Pero el otro siempre puede tener razón.

Creo que el origen está en que siempre se parte del siguiente axioma: “la información conduce de forma directa e inequívoca a un único mensaje”. Actuar así puede resultar bastante adaptativo. Pero un análisis más racional debe hacernos ver que la interpretación depende, al menos, de dos variables: del propio mensaje y del estado del sistema de conocimiento, es decir, de lo que “tiene en la cabeza” la persona que lo recibe.

Por suerte, la mayor parte de los mensajes no producen grandes problemas. Pero cuando el contenido emocional del mensaje o el estado emocional del emisor y el receptor son parte importante de la interacción, es muy probable que se produzcan malentendidos. Si uno quiere evitarlos hay que tener en cuenta cómo es la forma en la que se procesa la información.

Voy a utilizar uno de los ejemplos clásicos, en los que una misma realidad puede percibirse de forma diferente porque de alguna forma es ambigua y, por tanto, compatible con diferentes realidades según sitúe uno el foco de atención. En esta figura puede verse una joven o una vieja; observándola con un poco de detenimiento se perciben fácilmente las dos. Pero supongamos que dos personas ven durante unos segundos la imagen por primera vez y que perciben figuras distintas, en este caso sería imposible ponerse de acuerdo sobre lo que hay en la imagen y serían víctimas de un malentendido insalvable.




En otros casos, la realidad no es ambigua, pero la forma en la que se presenta la información propicia el malentendido. Para entendernos nos puede servir el ejemplo que pone Alejandro Polanco Masa, en atontados: “Lo más intrigante de esas visitas es el comportamiento de la gente que entra en la librería, algo que también he podido observar en otras [situaciones] similares. En la puerta hay un cartel, bastante grande, en el que puede leerse sin dificultad alguna: NO SE HACEN FOTOCOPIAS. Bien, pues si cada hora entran en la librería diez personas, inevitablemente ocho de ellas entran preguntando si se hacen fotocopias”. Lleva razón, el cartel puede leerse sin dificultad. Pero la gente no está leyendo. Probablemente si acompaña a las ocho personas a la puerta y les pide que lean el cartel, todas dirán que pone “no se hacen fotocopias” e incluso pedirán disculpas por el error. Pero claro, ocho de cada diez personas no pueden estar equivocadas.

El sistema de procesamiento no analiza detenidamente toda la información: dispondríamos de un sistema muy poco eficiente si lo hiciera, por eso una vez que aprendemos a leer, la lectura se hace con información parcial e incluso en condiciones sorprendentes.

El cartel no está diseñado para la función que pretendía. Nadie espera –y por tanto las expectativas juegan en su contra– que le digan lo que no se hace: no se hacen fotocopias, no se hacen operaciones de cirugía estética, no se dan clases particulares… Por tanto, lo que atrae la atención es la palabra FOTOCOPIAS y el NO pasa completamente desapercibido. ¿Llevaríais a un hijo un local donde en la puerta pusiera “no se asesinan niños”? Más bien darían ganas de llamar a la policía.

Cuando uno pretende transmitir un mensaje tiene que tener siempre en cuenta el estado de la mente del que lo recibe. Si uno lo conoce bien, la probabilidad de acertar es mayor. Uno sabe que determinadas cosas van a producir un efecto determinado en un amigo y otro muy distinto en su madre. Si el mensaje es para el público en general, se debe tener en cuenta el modelo general de procesamiento de la información. La realidad es la misma, el estado del sistema de conocimiento no. En nuestro ejemplo lo que el dueño de la papelería quiere es que el mensaje represente la misma información para la mayoría. Por lo tanto, si ocho de cada diez personas entran a hacer fotocopias, debe quitar el cartel o probar con la palabra FOTOCOPIAS tachada; seguro que es más efectivo.

Inevitablemente siempre se producirán malentendidos, siempre habrá alguien que interprete nuestro mensaje de una forma que no habíamos previsto. La única forma posible de aclararlo es intentar ver si la otra interpretación también es compatible con la realidad.




Fuente: El Ojo Que Vé (Libro de Notas)

Vea también: Prueba para evaluar la capacidad de atención

Daniel J. Simons, de la Universidad de Illinois, ha ideado el siguiente experimento para evaluar la capacidad de atención, o concentración, que posee una persona. El experimento es de lo más interesante y sus resultados seguro que te sorprenderán. Para comprobar tu capacidad de atención observa el siguiente video. En el video aparecerán dos equipos de chicos pasándose una pelota de baloncesto mientras mueven de un lado para otro. Uno de los equipos viste camiseta blanca y el otro camiseta negra. Se trata de que prestes atención y cuentes cuantas veces se pasan la pelota los miembros del equipo blanco. ¡Ojo!, sólo los pases del equipo blanco. Para que el experimento sea válido hay que contar todos los pases en una única visualización del video.






El equipo blanco se pasa la pelota:


a) entre 5 y 10 veces, (b) entre 10 y 15 veces, (c) más de 15 veces













Sigue bajando para ver la respuesta...











Un poco más...












Ya casi...




















Lo cierto es que el equipo blanco se pasa la pelota 14 veces, sin embargo eso es irrelevante en esta prueba. La cuestión es: ¿has visto el gorila que se pasea entre los jugadores?. Si no te crees que en el video se puede ver con absoluta claridad un gorila que pasa entre los jugadores y se para en el centro a hacer monerías, vuelve a mirarlo sin contar los pases de la pelota.

Si eres de los que no has visto el gorila no te preocupes, es lo que sucede en la mayoría de los casos. La mayoría de las personas están concentradas contando los pases de los jugadores, y de forma inconsciente su cerebro descarta la información "innecesaria". Esto nos sucede a diario, la cantidad de información que nos llega por la vista al cerebro es tan grande que inconscientemente hay una tendencia a filtrarla, en mayor o menor grado, y procesar solo aquella que consideramos necesaria, descartando el resto.

Fuente: Comecocos (Oviedo)

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