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Un análisis somero de la realidad del mundo que nos rodea nos enfrenta a hechos escalofriantes: Un reducido y privilegiado 20% de la población mundial disfruta del 80% de la riqueza disponible mientras el otro 80% de seres humanos están condenados a pelear por el 20% restante de bienes, es decir por las sobras y las migajas. Al mismo tiempo el medio ambiente experimenta todo tipo de problemas: disminución brutal de la biodiversidad, elevación incontenible de los niveles de polución en el aire, el agua y la tierra, cambio climático, desertización…

El concepto que auna toda esta cadena de hechos es el sufrimiento; sufrimiento del ser humano y sufrimiento del planeta. La vida cruje, languidece y se degrada mientras la humanidad se debate entre la impotencia y la resignación. El sufrimiento es el hilo que une a todas la razas, religiones y lugares de la Tierra. La víctima, el pobre, el expoliado, el hambriento, el explotado, el humillado son el punto de partida desde el cual todas las religiones pueden mirarse en el espejo. Este es, potencialmente, el núcleo primigenio de un diálogo fraterno, abierto, desgarrador y finalmente fecundo, como un alumbramiento.

La espiritualidad inherente al ser humano nos ofrece una reserva de esperanza ante la catástrofe. Las distintas religiones, partiendo del hecho nuclear del sufrimiento, pueden ser capaces de encontrarse y dialogar, vinculadas por la profunda sensibilidad que atesoran siglos de experiencia y, sobre todo, por el humanismo responsable que encierran en su interior. Las espiritualidades de las múltiples culturas apuntan hacia la trascendencia, hacia la esperanza, hacia la propuesta transformadora. Ante el sufrimiento no se amedrantan planteando una respuesta anclada en el amor al prójimo como eje de actuación y una dinámica consecuente de liberación.

Frente a la ideología del egoísmo imperante que nos conduce hacia la autodestrucción, las distintas religiones y espiritualidades proponen un modelo totalmente diferente: austeridad frente a despilfarro, generosidad frente a codicia, cooperación frente a competencia, humildad frente a soberbia, fe frente a escepticismo, confianza frente a miedo, amor frente a odio, paz frente a violencia, reparto frente a acumulación…

Budismo, Islamismo, Hinduísmo, Judaísmo, Cristianismo… los principios son sorprendentemente comunes y sus soluciones al sufrimiento eco-humano frontalmente contrapuestas a las proclamadas por el pensamiento suicida de las mentes simples.


por Raúl García-Durán


El tema está muy hablado, pero quizás para que nos decidamos a llevarlo a la práctica sea bueno insistir y ordenar las ideas. Es lo que quiero hacer aquí, limitándome a unas cuántas de ellas, 7 en concreto, el 7 es un número mágico, dicen, y buena falta nos hace la magia.





1ª. En economía se define el consumo como satisfacción de nuestras necesidades. Sí, pero sólo si definimos correctamente éstas. El consumo es bueno, es un objetivo satisfactorio, pero el consumismo, nuestro consumo compulsivo actual, es, por el contrario, la insatisfacción permanente. Es el querer no lo que queremos realmente, sino lo que nos dicen que queremos y siempre más. Es confundir ser mejor, el autorealizarnos, el “anar més lluny" de Lluis LLach, con tener más.

Una cita de Marcuse, para los consumidores de cultura, “El poder social es conferido hoy más que nunca por el poder sobre las cosas. Pero cuanto más intenso resulta el interés del individuo respecto al poder sobre las cosas, tanto más lo dominarán las cosas, tanto más le faltarán rasgos verdaderamente individuales, tanto más su espíritu se transformará en autómata de la razón formalizada” (La agresividad en la sociedad industrial avanzada)


2ª. De hecho, el consumismo, el ser incapaz de no comprar sin pensar si lo necesitamos o no, nos deja insatisfechos y nos hace autómatas, menos personas...

A través de la publicidad o “ciencia del engaño”, ya incluso carrera universitaria. En el anuncio se rodea al producto a vender de un auténtico paraíso, definido con todo aquello que no tenemos y deseamos (naturaleza virgen, ocio, mujeres - y ahora, esto es positivo, también hombres- guapas-os), de forma que creemos inconscientemente que comprando el producto tendremos todo eso que lo envuelve, y lo compramos. Pero no encontramos ese paraíso, y continuamos buscándolo... en otro producto, otra compra.


3ª. Quiero recordar la respuesta de J.P. Malé en una Charla sobre la invasión de Irak cuando, tras un panorama sobre la necesidad de un nuevo orden económico internacional (de verdad orden, no dominación con tranquilidad), en el coloquio, uno dijo: “Sí, pero hemos de ser conscientes de que este nuevo orden implica, para nosotros los habitantes de los países ricos, una renuncia, menor satisfacción. menos consumo". J.P. Malé respondió: "Menos consumo sí, pero no menor satisfacción. Imagínate la satisfacción de pensar que toda la especie se encuentra bien, satisfecha, que puede comer, que ya no se muere nadie de hambre”. Lo que produce satisfacción es el ser, no el tener, y, por naturaleza somos a la vez seres individuales y sociales: no podemos ser felices pues, de forma no alienada, si los demás no lo son.

Y no lo son los productores de los países empobrecidos, tremendamente explotados, en condición de esclavitud incluso en algunos casos, ellos no pueden ni tener ni ser.


4ª. Esto nos lleva al tema del Comercio justo, es decir, hecho a partir de: Seguridad de que los beneficios llegan al productor salarios que permitan una vida digna - igualdad entre hombres y mujeres - sin explotación laboral infantil, con derechos laborales, con respeto al medio ambiente.

Existe para ello una red de empresas e instituciones, en los países empobrecidos y empobrecedores, coordinada en la Asociación Internacional de Comercio Justo (IFAT), en Catalunya existe el Centre de Recerca i Informació en Consum (CRIC) que publica la revista Opcions, y en el estado español la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, habiéndose aumentando la facturación en los 12 primeros años de existencia en un 100%. Con todo estamos aún atrasados, el 81 lugar en Europa, sólo el 3% de sus ventas. En Europa existen 2.700 tiendas frente sólo 70 en el estado. Claro que se intentan introducir los productos incluso en las grandes superficies. Lntermón, miembro de la Coordinadora, vendió en el 2002, en los supermercados por valor de 273.000 euros: Eroski, Alcampo, BonpreuÖ

Un primer buen resultado no consumista del artículo sería que exigiéramos a los supers la venta de estos productos. El segundo sería que algunos(as) de vosotras(os) os decidierais a comprar todo lo posible en las tiendas de comercio justo y, ¿por qué no?, abrir una. Es buen momento pues se están desarrollando redes de productores ecológicos.


5ª. La especie humana es la única que:

- Se apropia de cada vez más producción primaria neta" = Diferencia entre la energía asimilada por los productores primarios y la utilizada por ellos mismos. Ya nos apropiamos del 40%.
- Actúa sobre el medio por encima de lo que exige su número y su metabolismo interno. Es la única que tiene un "tecnometabolismo" que nos permite consumir más energía de la que creamos: 56 veces en los países ricos, 6 en los pobres. Consumimos 2.000 veces más que en el neolítico. Añadimos al consumo endosomático (de 2.000 a 3.000 kcal. por persona y día) un consumo exosomático infinito.
- Reduce los productores primarios (plantas...) y también el genoplasma de las plantas al cultivarlas en lugares con clima y medio natural distinto de su origen y pierden riqueza genética y resistencia a las enfermedades.
- Traslada los productos a largas distancias sin tener en cuenta su degradación ni el coste ecológico del transporte y el embalaje: en una acción se quería quemar los embalajes innecesarios de la compra de 7 personas en una gran superficie, no nos atrevimos dado el tamaño de la montaña creada. Carrefour usa 70 millones de bolsas de plástico no biodegradable al mes. Otro efecto positivo de este artículo sería ir a comprar con capazo o carrito y rechazando las bolsas. Yo ya lo hago.

- Elimina la necesaria biodiversidad. Algunos ejemplos: En Turquía en los años 40 habían miles de especies de lino, hoy queda una. A inicios del siglo XX habían en India 30.000 tipos de arroz, en 30 años quedaron 50. El trigo ha perdido el 70% de la diversidad genética. De sorgo muchas variedades han desaparecido ya totalmente. Están en peligro de extinción el 10% de las especies de plantas conocidas relacionadas cada una de ellas con entre 30 y 40 especies animales. Cada día se extinguen más de 20 especies.
- Se instala independientemente de las condiciones ecológicas del medio (barreras legales a las migraciones, macrociudades contaminantes y más consumidoras que productoras).


6ª. Lo peor es que además dirigen nuestro consumo a lo que les interesa para sus negocios y controlando el precio. Bien lo estamos sufriendo ahora con la subida espectacular del precio de los alimentos –lo que más necesitamos- en parte por la creación de energía –lo que ellos necesitan-a partir de la biomasa y en parte por mera especulación oligopolista ilegal como se ha descubierto recientemente en el estado español.


7ª. Al final por ser la más importante, la idea no por casualidad proporcionada por un economista de un país empobrecido, el chileno Max-Neeff que ha mostrado -"Desarrollo a escala humana" (Nordan- Comunidad Red)- que consideramos las necesidades como infinitas y materiales, y son vitales, pocas y homogéneas, aunque con diferentes satisfactores materiales. Confundimos las necesidades –afecto, ocio creación, entendimiento, identidad, libertad, participación, protección, subsistencia- con sus satisfactores y con los bienes materiales que materializan esos satisfactores. Convirtiendo así los instrumentos en fines lo cual nos lleva a una tremenda alineación.

Hemos desarrollado 4 tipos de satisfactores exógenos, de arriba abajo, más bien alienantes y sólo un tipo endógeno, de abajo a arriba, liberador.



Exógenos:

-violadores: armamento, exilio, doctrina de seguridad social, censura, burocracia, autoritarismo. Ellos dan en teoría protección, pero han imposibilitado la satisfacción de otras necesidades y han convertido el mundo en un lugar fatalmente peligroso...
-pseudo-satisfactores: medicina mecanicista, sobreexplotación de los recursos naturales, chauvinismo, democracia formal, estereotipos, indicadores económicos, dirigismo cultural, prostitución, símbolos de status, productivismo, limosna, adoctrinamiento, modas
- inhibidores: paternalismo, familia sobreprotectora, taylorismo aulas autoritarias, mesianismos, permisividad limitada, competencia económica, TV comercial...
- singulares (sólo una necesidad). suministro de alimentos, programas de viviendas, medicina curativa, seguros, ejército, voto, espectáculos deportivos, nacionalidad, viajes organizados, regalos...


Endógenos o sinérgicos (satisfacción de varias necesidades):

lactancia, producción autogestionada, educación popular, organizaciones comunitarias democráticas, medicina con participación, banca con participación, sindicatos democráticos, democracia directa, juegos didácticos, autoconstrucción, medicina preventiva, meditación, televisión cultural...



Creo que puedo, y debo, de acuerdo con lo dicho al principio, acabar. Con un mínimo resumen: "per anar més lluny” es mejor ir satisfecho, pero con pocas cosas, con poca carga.

Monólogo JESUS QUINTERO"Ratones Coloraos" 2008 Canal Sur Andalucía






*Fuente: Shachaa

Yo no tenía mucho para contribuir al visitar el campamento de los Sin Tierra en el Pontal de Paranapema. Fui a ayudar a armar, en las márgenes de la ruta, las carpas de lona negra, apelando en la memoria, a las pocas nociones que me restan de mis tiempos de campista. Pedro era mi compañero en esa tarea y aquella barraca estaba destinada a su familia.

Le habían dicho que soy escritor. Sus ojos negros brillaban y en el rostro chupado despuntaban los primeros hilos de barba. Los hombros estaban levemente curvados. Las piernas altas y finas, exhibidas bajo la bermuda de trapos viejos, le daban una agilidad que no se trasladaba a la expresión de su cara.

- ¿Te gusta leer y escribir? - preguntó mientras, ágil en el movimiento del facón, arrancaba la mata a la vera de la calle.
- Sí, me gusta -respondí sin sacar mis ojos del terreno que yo limpiaba con una guadaña.
- ¿Y qué ganas con eso? -dijo al levantar un tronco y pasar el dorso de su mano por la frente sudada.
Paré de carpir y lo encaré:
- ¿Por qué tu nombre es Pedro? Él me miró confundido.
- Es que mis padres encontraban que yo tenía cara de Pedro. Un día pregunté a mi abuela por qué mi nombre era Pedro. Ella dijo que es por causa del santo.
Me sonreí y continué haciendo mi servicio. Mis manos ardían.
- ¿Tienes idea de cuánto tiempo hace que vivió ese santo? indagué, - Sí, hace un montón de tiempo -respondió, mientras enterraba la azada en la tierra, en busca de la raíz de un grupo de hierbas llena de espinas.
- ¡Dos mil años! Te llamas Pedro a causa de un hombre que convivió con Jesús ¡hace veinte siglos! ¿Cómo es que tu abuela y sus padres supieron de la existencia de él? Pedro apartó un gallo que tenía a sus pies y, en un gesto mecánico, lo tiró hacia la mata.
- Habrán estado leyendo la Biblia.
- Es eso, Pedro, ellos leyeron en la Biblia u oyeron a alguien que leyó hablar de San Pedro. Si ninguno hubiese leído la Biblia, ninguno sabría que Pedro fue uno de los doce apóstoles de Jesús y, más tarde, el primer papa de la Iglesia. Él me miró de costado y se acomodó para recoger las esteras que estaban apiladas. Las trajo hacia el pequeño cuadrado que habíamos limpiado. Ayudé a colocarlas lado a lado, de modo que ningún pedazo de suelo pudiese ser visto por debajo de ella. En seguida pasé la escoba, tirando el polvo que había quedado encima. Mi camisa estaba empapada de sudor. Pedro fue a buscar el balde con agua y un trapo de piso, para terminar de limpiarlas. Con un pedazo de carbón escribió en la punta de una estera: "Pedro”.
- ¿Pero por qué te gusta leer? -preguntó al empuñar el facón. - Porque los libros contienen casi todo lo que la gente precisa saber: la explicación de la Biblia, recetas de cocina, cómo arar la tierra, el origen de las frutas, cómo armar una barraca sin palos y hojas. Por los libros la gente aprende a hablar otros idiomas, unir cables para el sonido, combatir hormigas, conocer la historia del Brasil, operar una computadora. Cuando leo, viajo por el mundo sin salir del lugar.
- ¿Cómo es eso? -preguntó Pedro, trazando en la tierra un surco con la punta del cuchillo, haciendo un círculo alrededor de las esteras. Me alcanzó la pala y tomó la azada.
- A medida que el ser humano va descubriendo las cosas, las escribe para no olvidar -dije, mirándolo cavar una pequeña canaleta en torno del lugar en que sería armada la barraca, para contener el agua de la lluvia. Si no sabe escribir, se lo cuenta a quien sí sabe. Así, la memoria del mundo no se pierde. Hay libros sobre la cría de conejos y otros que cuentan la lucha de los campesinos brasileños. Hasta el origen de tu nombre está en los libros. Pedro significa "piedra".
El me miró curioso, mientras yo recogía la tierra revuelta por la azada para, más tarde, enterrar la barra de la lona; luego, su semblante adquirió una sombra de desánimo.
- Nunca leí un libro. Mejor dicho, un día tomé uno, hablaba de sindicalismo. Comencé a leer, pero cuando llegaba a la página siguiente, mi cabeza ya se había olvidado lo que estaba escrito antes. Me cansé. Creo que el libro no entra en mi cabeza.
- Eh, Pedro, déjate de bobadas. ¿Tú sabes arar la tierra? Se animó e hinchó el pecho.
- Claro, no ve ahí: soy capaz de dejarla bien blandita para que reciba la semilla. La tierra es como la mujer, cuanto más cariñoso se es con ella, mejor -dijo con una sonrisa tímida.
- Pedro, leer es la misma cosa. Cuanto más lee una persona, más aprende a leer. Lo importante es no tener miedo al libro. Ni querer guardar en la cabeza cada frase que leyó.
Me apoyé en el mango de la pala y le apunté a un cartel de propaganda colocado en la vera de la ruta.
- ¿Ves aquel cartel? - Sí.
- Ahora cierra los ojos. Pedro apretó sus párpados con fuerza. - Contéstame, ¿qué viste en el cartel?
- Un auto nuevo. - ¿De qué marca?
- ¿Marca? No sé. Creo que es importado.
- ¿Las puertas están cerradas o abiertas?
- No me fijé.
- Puedes abrir los ojos. Ves, Pedro, leer es así: la gente no precisa guardar todos los detalles, pero recibe la información de que allí hay un auto, una historia, una explicación de cómo cultivar verduras en vasos de dulce o por qué en el Brasil hay tanta miseria.
Pedro bajó su cabeza, casi bajándola hasta el pecho.
- Es que el libro tiene palabras que no entiendo -dijo al apilar las varas preparadas para armar la "estructura del techo".
- Ni yo, Pedro -le dije al tomar las cuerdas para amarrar las varas. El levantó la cabeza en mi dirección:
-¿Ni tú?
- Sí, ni yo. La lengua portuguesa tiene cerca de ciento treinta mil palabras. Es más rica que la inglesa, que tiene unas ochenta mil. Nadie es capaz de conocer el significado de todas las palabras.
- ¿Y qué haces cuando encuentras una palabra difícil? -preguntó agachado, atento al pozo que cavaba en el terreno, próximo a la tabla que servía de piso.
- Voy al diccionario, llamado "padre de los burros". El explica qué significa cada palabra. Si no la encuentro en el diccionario, le pregunto a alguien que sepa -respondí al recoger con las manos la tierra que sobraba de los pozos.
- ¿Preguntas?
- Claro, Pedro, nadie sabe todo, por más que lea. Por eso, es equivocado decir que una persona es más culta que otra, enseñaba Paulo Freire. Lo que hay son culturas paralelas, que se complementan en las relaciones que la vida teje entre las personas. Tú, por ejemplo, sabes lo que es zafra, irrigación, arrendatario, ocupación, asentamiento. Tal vez, muchos estudiantes de medicina no consigan explicar el sentido de esas palabras. Pero conocen lo que es etiología, diagnóstico, tomografía y terapia, así como yo sé lo que es liturgia, pastoral, gregoriano y escatología. Cada persona domina las palabras y las artes de su mundo. El mundo del campo es diferente al mundo de la ciudad. Una cocinera sabe cosas que ni me imagino, como preparar una carne asado con salsa de hierro. Creo que para sobrevivir, dependo más de los conocimientos de ella que ella de los míos.
- Sí, lo sé -dice fijando la primera estaca y martillándola- pero le voy a confesar una cosa: mi cabeza es pequeña para tanto libro; comienzo a leer y me quedo muy cansado. Mi memoria es corta, guarda poca información.
- Pedro, si tuvieses que ir a un encuentro del MST en San Pablo, ¿irías a pie o en ómnibus?
- Claro que en ómnibus. A pie demoraría un montón de tiempo.
- Pues leer es la misma cosa. Pretender guardar en la memoria las informaciones de cada página es viajar a pie desde Presidente Prudente a San Pablo. Cuesta mucho. Lo importante es descubrir en el texto lo esencial, o sea, llegar rápidamente a San Pablo. Quédate tranquilo, la memoria guarda lo que interesa.
- Cómo es que haces para leer tanto? -indagó al terminar de enfilar las estacas.
- Te voy a dar un consejo -le dije mientras desenrollaba la cuerda y la amarraba en las estacas- ando siempre con un libro. Siempre. Aunque tenga la certeza de que, en aquel día, no me va a dar para leer una línea. Si te acostumbras a cargar un libro, en el fin de semana te vas a sorprender al constatar que leíste bastante. Es en la fila del ómnibus, en el baño, al esperar a un amigo, o antes de que te venga el sueño.
- Voy a intentar hacer eso. Quien sabe, quizás aprenda comentó al ajustar los nudos del techo.
- Sólo hay un detalle: hay dos tipos de libros. Los de historias inventadas por el autor, llamados libros de ficción, y los ensayos, como aquellos que enseñan a plantar zanahoria o hablan de la historia de Brasil o denuncian las injusticias del gobierno. No se debe leer ficción y ensayo del mismo tema
- Y ¿cómo se hace? -preguntó al darle firmeza a las estacas y los nudos.
- Yo leo ficción de cabo a rabo. Si la historia es buena, como ésta que estoy releyendo -le mostré “Las viñas de la ira” de John Steinbeck- ella atrae al lector del comienzo al fin. Y la gente lee como si asistiese al cine a ver una película. Si a la gente no le gusta la historia o el tema que escribe el autor, entonces deja el libro a un lado.
- Y el ensayo, ¿cómo se hace para leerlo? -preguntó al preparar la lona negra y abrirla en el asfalto.
- Es diferente -resistí a mojar el paño con agua para limpiar la lona- No precisas leer el libro de cabo a rabo. Basta con consultar el índice y verificar los capítulos que más te interesan. Entonces, vas directo a ellos. Por ejemplo: si estoy interesado en la historia de la lucha en el campo en Brasil, consigo algunos libros que tratan de este tema. No voy a leer uno por uno, del inicio al fin. Si mi interés es conocer un período de esa historia durante la dictadura militar, por ejemplo, selecciono en cada libro los capítulos que tratan de aquel período. Y ni paso la vista por los otros capítulos.
- ¿Y cómo hace para guardar en la cabeza tanta información? -dijo al colocar la lona sobre las estacas.
- No la guardo. Tomo un cuaderno y trato de anotar lo que me interesa. Sin copiar todas las palabras de la página. Sólo los puntos más importantes, que anoto con mis propias palabras.
- Pero te voy a decir una cosa -dijo al prender la lona en las estacas. Las tareas de la militancia me ocupan mucho tiempo -se disculpó.
- ¡Eh, Pedro no me vengas con eso! -le retruqué al ayudarlo a extender bien la cobertura de la barraca. José Martí, que leyó una biblioteca y escribió tantos libros que darían para llenar esta barraca, murió con las armas en la mano para liberar a Cuba de la dominación española. Lenin, que lideró la revolución rusa, también leyó y escribió libros y más libros. Militante que no lee, puede caer en el activismo. Movido sólo por la emoción, casi nunca por la razón. Y como no lee, no sabe cómo fueron esas luchas del pasado. Por lo tanto, corre el riesgo de repetir en el presente los errores del pasado, comprometiendo la conquista de un futuro mejor.
- Y ¿cómo se puede leer -dijo él mientras ajustaba el cartón por dentro de la barraca, ampliando el espacio- si la gente tiene que participar de reuniones y de ocupaciones, cuidar el campamento o limpiar el asentamiento?
- Es una cuestión de disciplina -respondí mientras, con una escoba, arreglaba la "puerta" de la barraca. El primer cuidado es aquel que ya expliqué, andar siempre con un libro. Es bueno formar un grupo de estudios aquí en el campamento.
- ¿Cómo es eso? -indagó al desplazar la tierra sobre la barra de la lona, para evitar la infiltración de agua.
- Por ejemplo, ustedes podrían organizar aquí un grupo interesado en conocer mejor la historia de la lucha por la tierra en el Brasil. Entonces, los participantes del grupo irían en busca de libros que traten el tema: investigarían en bibliotecas, procurarían en las librerías, pedirían prestado a los amigos, solicitarían donaciones a quienes tengan recursos y sean solidarios con el MST. Después dividirían los textos entre todos. Cada uno leería un libro o un capítulo. En la reunión del grupo, cada participante contaría lo que leyó y lo que piensa de aquello que leyó. Así, el provecho sería mayor.
- ¿Y si yo me quedo en la postura de no leer? -preguntó al colocar en el barroca los utensilios de su familia: hornalla portátil, dos colchones, dos bolsas de ropa, una estampita de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una caja con platos de plástico, una radio Zenith a pila, un crucifijo.
- Si te quedas en esa, Pedro, lo poco de lectura que aprendiste en la escuela lo vas a ir perdiendo, como el agua en un balde pinchado. Y tu cabeza va siendo formada por la televisión, por las noticias de la radio, por los diarios, sin que tengas conocimiento de que los hechos tienen, por lo menos, dos versiones, la de los grandes y la de los pequeños. Tú sabes que un sin tierra y un latifundista no cuentan de la misma manera cómo ocurrió una ocupación.
- Sé de eso. Para nosotros, una ocupación bien hecha es cosa de dar gracias a Dios. Para el hacendado es obra del diablo.
- Por eso es importante tener opinión propia, argumentos. Un día, la historia de los sin tierra también estará en los libros. Las generaciones futuras sólo podrán conocerla por los libros o por las películas y otras obras de arte, que en general están basadas en libros. Así como hoy conocemos la historia de la conjuración minera liderada por Tiradentes o de la revolución cubana comandada por Fidel.
- Creo que me convenciste de leer -dice sonriendo, mientras, agotados, observábamos la barraca terminada, satisfechos con nuestro trabajo.
- Y tú me enseñaste cómo se prepara un campamento sin los recursos industrializados del campismo. Muchas gracias -le dije.
- Ahora ya puedes hasta escribir un libro contando cómo se levanta una barraca en la vera de la calle -bromeó.
- Es una buena sugerencia. Y no dejaré de registrar que tuve en ti, a un excelente maestro, pues todo lo que está en los libros viene de la materia prima de la vida. El saber y el vivir andan siempre de la mano. Si lo primero tiene la cabeza, lo segundo tiene los pies en el suelo.



Por Yolanda Valery (BBC Mundo, Caracas)

"¿A dónde vas en Semana Santa?", aparece la pregunta de celular en celular por mensajería de texto. "Vámonos a Guantánamo, que es muuuuy divertido". De esta manera corren por Venezuela las burlas por la opinión que la Miss Universo venezolana, Dayana Mendoza, se formó de la base estadounidense en Cuba, tras una visita reciente.


Mendoza, y Miss Estados Unidos, Crystal Stewart, cumplían un compromiso de trabajo en la base estadounidense, que se utilizó para alojar a "combatientes enemigos" - así calificados por Washington - en la llamada "guerra contra el terrorismo".

Grupos de derechos humanos han denunciado el uso de técnicas de tortura contra los internos, que hoy son unos 240. Estas denuncias han recorrido el mundo y dado pie a críticas contra el gobierno de Estados Unidos, al punto de que el presidente Barack Obama ordenó su cierre para el enero del año próximo.

Pero ésta no parece haber sido la cara de Guantánamo que observó Dayana Mendoza.

Hermoso y relajante

"Andábamos con los muchachos de la Costa Este. Nos mostraron el bote por dentro y por fuera, cómo trabajan y qué. Dimos una vuelta por tierra y fue muuuuuy divertido", decía la reina de belleza en una entrada del blog de la organización Miss Universo, que ya ha sido sacada de la red.

Mendoza también recorrió los campos de detenidos y vio "las cárceles, cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros".

"Fue muy interesante", opinó Mendoza.

En suma, a la miss le pareció que el lugar era "hermoso, relajado y calmado", aseguró que la trataron en forma "increíble", y expresó no querer irse del lugar.

Tras el escándalo que provocaron estas impresiones, la organización Miss Universo publicó una nota oficial, en la que señala que la visita a Guantánamo fue parte de "una gira de buena voluntad para visitar a los hombres y mujeres uniformados que prestan servicio al país en el mundo entero".

La declaración agrega que los comentarios de la miss se refería a la hospitalidad que le brindaron los militares y sus familiares en la base.

No es la primera vez

"En nombre de la mujer venezolana, quiero decirle a todo el mundo que no todas somos misses", le comentaba, indignada, a esta reportera una joven en las calles de Caracas.

Y es que no es la primera vez que una reina de belleza venezolana hace un comentario que da pie a la sorna y pone en entredicho la "fibra intelectual" de las jóvenes que participan en este tipo de concurso.



"Aquí en Venezuela estábamos todos muy orgullosos, porque hasta ahora (Dayana
Mendoza) había realizado una muy buena representación"

(Daniel Uzcátegui, periodista venezolano)




En una ocasión una representante venezolana dijo en una competencia internacional que le encantaba "la música de Shakespeare".

Pero el caso de Dayana ha tomado por sorpresa a quienes siguen su desempeño.

"Aquí en Venezuela estábamos todos muy orgullosos, porque hasta ahora había realizado una muy buena representación", le dijo a BBC Mundo el periodista de espectáculos del diario El Universal, Daniel Uzcátegui.

Uzcátegui comentó que, ciertamente, las aspirantes a un título de belleza están rodeadas de un grupo de preparadores en aspectos como oratoria, cultura general y temas de actualidad.

"Pero parece que esta vez la fortuna no la acompañó", indicó el periodista.

La joven de 22 años se inició en la pasarela cuando era una adolescente. Vivió varios años fuera del país, y trabajó en el campo de la moda en ciudades como Milán.

Su triunfo en el Miss Universo - el primero de una modelo criolla tras una sequía de diez años - reavivó una vieja pasión venezolana por estos concursos, en los que el país había sido particularmente prolífico.

Pero quizás la audiencia local vuelva a reconsiderar si los apoya o no, según le dijo a BBC Mundo el periodista de El Universal.

"Estas competencias van perdiendo impacto por situaciones como ésta", señaló Daniel Uzcátegui, quien además se preguntó qué será del futuro profesional de Dayana Mendoza.

"Ya la había contratado un canal de televisión muy importante para un programa de alto perfil. No sé cómo va a quedar eso después de estas declaraciones, porque la han hecho la burla nacional de la radio, la televisión y la prensa", indicó.

*Fuente: BBC Mundo

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